Estados Unidos e Israel ejecutan este sábado un ataque de gran envergadura contra Irán, con explosiones reportadas en Teherán y otras ciudades clave.
El presidente Donald Trump anunció públicamente la operación en Truth Social, describiéndola como una acción para neutralizar las "amenazas inminentes" del régimen iraní, incluyendo su programa nuclear y apoyo a grupos terroristas, con objetivos principales en complejos como Fordow, Natanz e Isfahan. Horas despues, pasadas las 22 horas en España, Trump ha anunciado que el Ayatolá, Ali Jameini habría fallecido en uno de los ataques contra el complejo presidencial.
"Khamenei, one of the most evil people in History, is dead. This is not only Justice for the people of Iran, but for all Great Americans, and those people from many Countries throughout the World, that have been killed or mutilated by Khamenei..." - President Donald J. Trump pic.twitter.com/oXZTFGg5pS
— The White House (@WhiteHouse) February 28, 2026
President Donald J. Trump on the United States military combat operations in Iran: pic.twitter.com/LimJmpLkgZ
— The White House (@WhiteHouse) February 28, 2026
Irán respondió de inmediato con lanzamientos de misiles y drones por parte de los Guardianes de la Revolución, activando sirenas en Israel y órdenes de refugio para diplomáticos estadounidenses en el Golfo, lo que eleva temores de una espiral regional. Se han confirmado ya explosiones en Baréin, Qatar, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait y Arabia Saudí.
La alta representante de la UE para Asuntos Exteriores, Kaja Kallas, justificó la intervención al afirmar que el programa nuclear iraní y su respaldo a milicias representan "una grave amenaza para la seguridad mundial", mientras la Unión Europea coordina evacuaciones de civiles y mantiene sanciones estrictas.
Líderes europeos, desde Francia hasta Alemania, priorizan la protección de sus ciudadanos en Oriente Medio y exploran canales diplomáticos con socios árabes, aunque advierten que "no es momento de negociar" ante la "situación de guerra".
La Casa Blanca celebra el éxito inicial de los bombarderos B-2, pero el mundo contiene el aliento ante posibles contraataques que podrían cerrar el Estrecho de Ormuz y disparar los precios del petróleo.







