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Jon Muñoa Guenaga

Desde 2014 se llevan a cabo visitas guiadas gratuitas para mayores de 55 en el museo San Telmo. Los guías son jubilados apasionados de la historia y del arte que aportan una nueva forma de ver el museo.

“No somos ni investigadores ni catedráticos, somos divulgadores”, dice Juan Mari Pérez, eibarrés de 71 años que hace de guía en el San Telmo. Lo cierto es que los cinco guías que hacen las visitas para mayores de 55 son en su mayoría exmaestros jubilados, aunque cuentan con otras profesiones como un antiguo ingeniero.

Arrate Pérez (74 años) ha sido maestra como su hermano Juan Mari. “Siempre he sido aficionada a la historia y al arte”, explica. Además, conocía muy bien el museo antes de ser guía y todo eso la incentivó a empezar. Sin embargo, “más tarde me he tenido que preparar más para las visitas”, comenta.

“El siglo XIX es apasionante porque los cambios llegan a todas las capas sociales. Además, nuestros abuelos eran de ese siglo y tenemos historias de entonces”, dice María Sánchez (64 años), exmaestra dedicada a la visita sobre el siglo XIX y XX en el San Telmo.

Estos apasionados del museo y de la historia dirigen con gusto sus visitas de 90 minutos para dar a conocer los 11mil metros cuadrados de exposición permanente con los que cuenta el museo San Telmo.

El funcionamiento

El concepto de las “visitas +55” es que la exposición permanente del museo San Telmo se explique por estos guías en seis itinerarios. Desde octubre hasta junio hacen una visita cada martes en dos sesiones (11:00 y 18:00). De tal forma que cuando terminan todos los itinerarios vuelven a empezar con el ciclo para que se reenganche el que no haya podido acudir a alguno.

La primera visita es “Introducción al museo San Telmo y a las pinturas de J.M. Sert” realizada por la guía Arrate Pérez. La siguiente es “Historia del País Vasco desde la Prehistoria hasta el siglo XVIII” con Juan Mari Pérez. En tercer lugar, María Sánchez guía el itinerario “Siglos XIX y XX en el País Vasco”. El ingeniero jubilado, Juan Ignacio Aizpurua es el encargado del cuarto itinerario, “La industrialización en el País Vasco”. Por último, Ramón Leturiondo es el guía de los dos últimos itinerarios dedicados al arte: “Arte vasco en los siglos XIX y XX” y “Tendencias pictóricas europeas desde el siglo XV hasta el XIX en la colección del museo”.

Para empezar a dar las visitas, los cinco jubilados recibieron una formación previa desde el museo San Telmo. Primero una entrevista para conocer su experiencia y después se les daba a conocer el museo y cómo se plantea, así como algunas sesiones para asimilar técnicas.

La responsable de Educación y Didáctica del museo San Telmo, Miren Akordagoitia, reconoce que son personas con un “bagaje cultural muy amplio” y pone el foco en su proceso de preparación personal: “tienen la mente muy activa y me atrevería a decir que lo que ellos reciben de forma autodidacta es más que lo que reciben de nuestra formación. Han ido a la biblioteca del museo y han sacado muchísima información”. Akordagoitia se sorprende todavía con cuánto han profundizado en su tema: “a veces me dan datos nuevos que no conocía”, dice.

Visitas guiadas +55: enseñar, descubrir y compartir,
De izquierda a derecha: Juan Mari Pérez, María Sánchez, Arrate Pérez, Juan Ignacio Aizpurua y Ramón Leturiondo

Un precedente

Los guías y el propio museo han querido reconocer siempre el trabajo de Marisol Aristi, miembro de la asociación de amigos del museo San Telmo. Ella fue la pionera en dar visitas guiadas para mayores de 55 durante más de 20 años. Hacía las visitas ella sola por su pasión por el museo e incluso ayudó en la preparación de los nuevos guías, según cuenta Juan Mari Pérez.

Tras el cierre del museo en 2007 para su redefinición, estas visitas +55 se replantearon y desde el museo quisieron darles el peso que se merecían. Pocos años después de la reapertura de 2011, el museo San Telmo se alió con Helduen Hitza, una asociación que trabaja para lograr que las personas mayores tengan un mayor peso en la sociedad. Así, en 2014 comenzaron las nuevas visitas guiadas, con múltiples guías especializados en un recorrido.

La pandemia

El impacto del coronavirus también se ha sufrido en las “visitas +55”. En cuestiones de aforo, pero sobre todo por el fallecimiento de una guía. “Fue un jarro de agua fría, era muy buena guía, una gran persona y supuso una tristeza enorme”, comenta Miren Akordagoitia.

Para evitar aglomeraciones, las visitas son ahora de seis personas más el guía. Esto crea mayor complicidad entre los asistentes que interactúan más. Sin embargo, el museo se queda muy lejos de sus cifras de visitantes que tenía antes de la pandemia, con 50 personas al día durante todos los martes de entre octubre y junio para escuchar a uno de los guías jubilados.

Balance

Tanto los guías como el museo están mutuamente agradecidos por lo que aportan ambos y por lo que reciben a cambio. La guía Arrate Pérez comenta que es una experiencia muy positiva. “Soy feliz siendo guía porque es una actividad social muy enriquecedora donde aprendo mucho y creo buenas amistades”, dice la eibarresa.

Su hermano Juan Mari admite que se siente importante al ser un guía en el museo San Telmo y que “es una actividad muy buena a nivel personal porque te obliga a aprender más y a esforzarte siempre”.

“Como son eternos estudiantes van aprendiendo e incluyéndolo en los itinerarios. Además, se adaptan muy bien al público, por eso se llenan siempre y se queda gente en lista de espera”, alaba Miren Akordagoitia.

María Sánchez es la última incorporación al plantel de guías del San Telmo y explica que este nuevo rol le supone una gran ilusión. “Para mí es un día de disfrutar y lo preparo siempre, aunque me lo sepa de memoria para aportar cosas nuevas”, dice.

María tiene claro qué es lo más valioso de este proyecto: “lo que hacemos es compartir, es el verbo más adecuado. Me han tocado visitantes que saben más que yo a los que les doy la palabra porque aportan mucho a la visita”, explica la guía.

Este mes terminan las últimas “visitas +55” de la temporada, pero ya llevan siete años con este proyecto que se espera que continúe en el tiempo. Todos los guías están esperando más visitantes después del verano, porque disfrutan enseñando y se sorprenden aprendiendo con el público interesado.


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