Bajo el lema "Ante la exclusión, trabajo decente", la iniciativa Iglesia por el Trabajo Decente (ITD), en la que participa activamente Cáritas, ha lanzado un manifiesto con motivo del 1º de Mayo, Día Internacional del Trabajo. En el documento se denuncia que el desempleo, la precariedad laboral y la temporalidad abusiva continúan siendo las principales barreras para el desarrollo de una vida digna.
El impacto de la siniestralidad laboral en las familias
Uno de los puntos más críticos señalados por la organización es el incesante goteo de víctimas en sus puestos de trabajo. Según los datos aportados, en España fallecen una media de dos personas trabajadoras al día en accidentes laborales. Esta realidad no solo supone una pérdida irreparable para las familias, sino que refleja una degradación moral de la sociedad al normalizar la muerte en el entorno de trabajo.
Desde la iniciativa subrayan que los centros de trabajo deben ser espacios de vida y no de "muerte y desolación". La siniestralidad laboral se vincula estrechamente con la falta de medidas de seguridad y la presión por la productividad, factores que vulneran el derecho fundamental a un empleo seguro.
Salud mental y riesgos en el empleo actual
La problemática del mercado de trabajo actual va más allá de los accidentes físicos. El manifiesto pone el foco en el deterioro de la salud mental provocado por la sobrecarga de tareas, la falta de desconexión digital y las condiciones materiales insuficientes. Estos factores, unidos a los riesgos derivados del cambio climático, están incrementando los riesgos psicosociales entre la población activa.
Además, el texto hace especial mención a la vulnerabilidad de las personas migrantes, quienes a menudo se ven abocadas a aceptar los empleos más peligrosos y penosos, y a la dificultad generalizada para acceder a una vivienda digna, lo cual agrava los procesos de exclusión social.
Reivindicaciones para una cultura preventiva real
Para revertir esta situación, ITD reclama de manera urgente una serie de cambios estructurales en el sistema de prevención de riesgos laborales. Entre las peticiones destacan el refuerzo de la inspección de trabajo y una actualización de la normativa vigente que se adapte a los nuevos desafíos tecnológicos y ambientales.
Asimismo, se hace un llamamiento a las fuerzas políticas para alcanzar acuerdos que sitúen la vida de las personas en el centro de la economía, y se exige a las empresas un compromiso firme con la seguridad laboral. La propuesta final de la organización es transitar hacia una economía basada en la fraternidad y el cuidado mutuo, garantizando que nadie pierda la vida por ganarse el pan.







