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Radonova analiza el impacto de las nuevas regulaciones sobre la medición del radón en espacios interiores

La calidad del aire interior ha adquirido un protagonismo creciente en las políticas de salud pública y prevención de riesgos laborales. En este contexto,...

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La calidad del aire interior ha adquirido un protagonismo creciente en las políticas de salud pública y prevención de riesgos laborales. En este contexto, el radón —un gas radiactivo presente de forma natural en el subsuelo— se ha convertido en un elemento clave dentro de los marcos normativos europeos. Radonova, empresa especializada en medición de radón, analiza cómo el paso de la regulación a la aplicación efectiva de las normas está transformando la gestión de este riesgo ambiental, especialmente en el entorno laboral.

IS47 y RD1029: del marco normativo a la exigencia operativa

Durante los últimos años, el debate regulador se ha centrado en establecer valores de referencia y criterios técnicos comunes. Documentos como la Instrucción IS-47 del Consejo de Seguridad Nuclear y el Real Decreto 1029/2022 han fijado las obligaciones de medición y actuación en caso de exposición prolongada a concentraciones elevadas de radón, con especial énfasis en centros de trabajo y espacios cerrados de uso continuo.

Sin embargo, el cambio más significativo se está produciendo ahora: la transición hacia una etapa de cumplimiento efectivo. Países como España y Portugal han iniciado campañas informativas y, al mismo tiempo, han comenzado a exigir formalmente a los empleadores que realicen mediciones, documenten los resultados y adopten medidas correctoras cuando sea necesario. En palabras de Karl Nilsson, CEO de Radonova Laboratories, “estamos viendo un cambio claro: el test de radón ya no es un trámite normativo, sino algo que se verifica. Cuando las autoridades empiezan a hacer cumplir la regulación, el impacto se percibe de inmediato”.

De la salud laboral a la conciencia social

El refuerzo normativo en el ámbito profesional tiene efectos indirectos sobre la sociedad en su conjunto. A medida que el radón se incorpora a las pautas de salud laboral, aumenta la sensibilización entre gestores de inmuebles, responsables de instalaciones y particulares. Esto se traduce en un incremento de las mediciones también en viviendas, aunque la legislación sea más estricta con los lugares de trabajo.

La creciente atención hacia el radón está contribuyendo a consolidarlo como una preocupación transversal, integrada tanto en la salud pública como en las estrategias de prevención empresarial. Esta evolución exige una mayor estandarización en los métodos de medición, la trazabilidad de los resultados y la fiabilidad técnica, aspectos en los que Radonova cuenta con una amplia experiencia internacional y acreditaciones oficiales.

De cara a 2026, el foco no estará en la aprobación de nuevas normas, sino en la aplicación real de las ya existentes. En este sentido, la entrada en vigor efectiva del IS-47 y el desarrollo reglamentario del RD1029 se perfilan como catalizadores para una transformación profunda del enfoque con el que empresas y administraciones públicas abordan la presencia de radón en interiores. Como concluye Karl Nilsson, “no son las nuevas regulaciones las que marcarán la diferencia, sino el hecho de que las existentes empiecen a aplicarse de forma sistemática. Ahí es donde se genera el verdadero impacto”.

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