Se suspende el juicio contra ‘Anboto’ por ordenar el asesinato de Juan Carlos I, por el que se enfrenta a 27 años

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La defensa solicita antes del inicio de la vista oral que se practique nueva prueba

La Audiencia Nacional ha suspendido el juicio previsto este miércoles contra la exjefa de ETA Soledad Iparraguirre, alias ‘Anboto’, por presuntamente dar la orden de atentar contra Juan Carlos I con ocasión de su asistencia a la inauguración del Museo Guggenheim de Bilbao el 18 de octubre de 1997.

Fuentes jurídicas han informado que el tribunal de la Sección Segunda de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional ha acordado aplazar la vista oral para examinar la solicitud realizada por la defensa a última hora –justo antes de comenzar a juzgar a ‘Anboto’– de que se practique nueva prueba.

De momento, no se ha fijado fecha para retomar la celebración del juicio por el que la Fiscalía solicita 27 años de prisión por un delito contra la Corona con finalidad terrorista y otro de depósito de armas de guerra.

El Tribunal Supremo confirmó el pasado mes de febrero la condena a 122 años de cárcel por dar la orden de asesinar al comandante del Ejército de Tierra Luciano Cortizo, perpetrado en 1995 en León con una bomba lapa colocada en su coche, y por suministrar el material explosivo para cometerlo.

DIRECCIÓN Y COORDINACIÓN DE LOS COMANDOS ‘LEGALES’ DE ETA

Según el escrito de conclusiones provisionales del fiscal, entre 1993 y hasta, al menos, diciembre de 1997, Iparraguirre asumió la dirección y coordinación de los comandos «legales» de la banda terrorista, es decir de aquéllos integrados por personas no identificadas policialmente.

En el año 1996 se conformó el comando «Katu», integrado por los ya condenados por estos hechos Eneko Gogeaskoetxea Arronategui y Kepa Arronategi Azurmendi, los cuales recibieron el pertinente adiestramiento en el uso de armas y explosivos y en la fabricación de los mismos.

‘Anboto’, según la acusación fiscal, ordenó a Eneko Gogeaskoetxea Arronategui y Kepa Arronategi Azurmendi que mataran al Rey de España con ocasión de su asistencia a la inauguración del Museo Guggenheim de Bilbao.

DESTRUIR CON GRANADAS

El asesinato debía cometerse «siempre y cuando ello no implicara el riesgo de afectar a personas ajenas al aparato del Estado, en cuyo caso se limitarían a atacar el museo con la finalidad de destruirlo por medio del lanzamiento de granadas».

Para la ejecución de la orden dada por la acusada, en fecha no concretada pero aproximada al mes de septiembre de 1997, ésta proporcionó a los citados integrantes del comando «Katu», 12 granadas autopropulsadas Mecar de calibre 83 (10 anticarro y dos antipersona), cuya carga inflamadora estaba constituida por pólvora negra.

Dada las características de estas granadas, habrían perforado las paredes del museo, accediendo a su interior y provocando su destrucción y la muerte de cuantas personas se encontraran en su interior o aledaños.

El día 13 de octubre, «en ejecución de las instrucciones dadas por la acusada, los ya condenados por estos hechos, cargaron las granadas ocultas en unas jardineras en una furgoneta a la que, para evitar su identificación, sustituyeron sus placas de matrícula y se dirigieron hasta las inmediaciones del museo.

Tras descargar una de las jardineras, fueron sorprendidos por dos agentes de la Ertzaintza por lo que huyeron, no sin antes disparar contra uno de los agentes y causarle la muerte


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