El Producto Interior Bruto (PIB) de Navarra experimentó un crecimiento del 2,3% durante el año 2025, superando en una décima las previsiones iniciales del Gobierno de Navarra. Según el Instituto Navarro de Estadística (NASTAT), este dato refleja la solidez de la economía navarra en un contexto internacional incierto. Los datos del último trimestre del año también muestran un crecimiento en comparación con el mismo periodo del año anterior, con un aumento del 2,1%, y un incremento del 0,5% en la tasa intertrimestral.
Navarra destaca en la eurozona
El consejero de Economía y Hacienda, José Luis Arasti, destacó que el cierre del año 2025 posiciona a la economía navarra favorablemente en comparación con países de la eurozona como Alemania, el Estado francés e Italia, donde el crecimiento anual del PIB se sitúa por debajo del 1%. Para 2026, las previsiones indican un crecimiento del PIB navarro del 1,8%, manteniendo el diferencial positivo con las principales economías europeas.
En cuanto al Índice de Precios al Consumo (IPC), 2025 concluyó con una inflación media anual del 2,6%, ligeramente superior a lo previsto debido a la fortaleza de los servicios y el aumento de los precios de los alimentos. La inflación subyacente, que mide las tensiones estructurales, se mantuvo estable con una tasa media anual del 2,2%, alineada con el objetivo del Banco Central Europeo.
Consumo privado e inversión en Navarra
El consejero Arasti explicó que el consumo privado sigue siendo el motor de la actividad económica, respaldado por las ventas minoristas y las matriculaciones de turismos. Sin embargo, la inversión presenta un comportamiento desigual: mientras la construcción mantiene un buen ritmo, la inversión en bienes de equipo se ve afectada por la situación del sector industrial. Además, el parón en la producción de la industria automotriz y la débil demanda internacional han impactado negativamente en las exportaciones de bienes.
En el ámbito laboral, el ejercicio 2025 concluyó con 5.000 afiliados más que en 2024, alcanzando un récord histórico de ocupación. Sin embargo, la Encuesta de Población Activa revela una desaceleración en la creación de empleo y un aumento del desempleo en el último trimestre. Estos datos, según Arasti, deben interpretarse con cautela y requieren atención en la evolución de los indicadores laborales en los próximos meses.
Transformación estructural y oportunidades
Finalmente, José Luis Arasti auguró un entorno de transformación estructural que, aunque presenta riesgos, también ofrece oportunidades estratégicas. El consejero subrayó la importancia de fortalecer el apoyo institucional al tejido productivo para mejorar su adaptabilidad y competitividad ante los desafíos actuales. La economía navarra se enfrenta a un contexto de cambio, y el respaldo institucional será crucial para potenciar su resiliencia y capacidad de respuesta.





