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Negu Gorriak: "No nos van a callar ni nos van a hacer retroceder. Continuamos con el plan de enviar brigadistas" a Ceuta

"Esto no ha surgido de la nada": Negu Gorriak-Derecho a Techo acusa a los medios de "preparar el terreno" para las amenazas contra sus brigadistas en Ceuta

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  • Rueda de prensa del colectivo Negu Gorriak -
  • El colectivo asegura que "los medios llevan una semana llamando etarras y yihadistas" a sus compañeras y afirma que "no nos van a callar"

El colectivo Negu Gorriak / Derecho a Techo ofreció este lunes una rueda de prensa en la que abordó tres asuntos: la situación de la brigada que partió el domingo hacia Ceuta, la campaña de acoso que aseguran estar sufriendo sus compañeras desplazadas allí, y la apertura de un nuevo albergue para personas sin hogar este invierno.

La campaña, que según explican lleva años ofreciendo techo, acompañamiento y apoyo jurídico a personas que duermen en la calle en Iruñea, quiso aclarar al inicio de su comparecencia que no tiene relación con el histórico grupo de música vasco Negu Gorriak, fundado por Fermín Muguruza, al que trasladaron su cariño y solidaridad por el acoso que, según señalaron, estaría sufriendo a raíz de la confusión de nombres. "Nuestro colectivo es otra cosa, aunque compartamos nombre y una misma memoria de lucha", puntualizaron.

El colectivo defendió que su mayor preocupación no es lo que calificó de "supuesta crisis migratoria", sino una emergencia habitacional. "Tenemos, principalmente, un problema de especulación, no de migración", señalaron, citando como referencia la propuesta de la coalición de izquierdas que ha ganado las elecciones en Berlín de expropiar viviendas a grandes agencias inmobiliarias.


Un nuevo albergue en Fraktal

El colectivo anunció que este año pondrá en marcha, por tercer invierno consecutivo, su campaña de frío, con una novedad: el albergue se ubicará en Fraktal y aspiran a que sea un espacio permanente durante toda la campaña de invierno, con capacidad para 24 plazas. "No queremos gestionar la emergencia a base de parches cada invierno. Queremos dejar una infraestructura que sirva", afirmaron, al tiempo que lanzaron un llamamiento a la colaboración ciudadana para financiarlo.

La brigada en Ceuta

Sobre el operativo en Ceuta, el colectivo explicó que forma parte de la Agencia Europea Antifronteras y que su intención "nunca fue otra que sumarnos al trabajo que ya están haciendo" las organizaciones sobre el terreno, en solidaridad con las personas varadas en la ciudad y en contra de su repatriación. Detallaron que ya ha llegado a destino material recogido en Iruñea y en Madrid —este último aportado, según indicaron, por los colectivos la Villana de Vallekas y la Enredadera—, entre el que citaron material electrónico, médico, mantas, esterillas, tiendas de campaña y ropa. Por motivos de seguridad, no precisaron la ubicación exacta de sus brigadistas.

"No nos van a callar"

El colectivo denunció que sus compañeras desplazadas a Ceuta han recibido amenazas de muerte y que su información personal —fotografías, datos y hasta la matrícula de su coche— circula, según afirman, en grupos de WhatsApp fascistas. Según su relato, esa filtración provocó que, a su llegada al puerto de Ceuta, las esperara un grupo de fascistas, al que atribuyeron también los daños causados al vehículo de la diputada de Ceuta Ya Julia Ferreras.

El colectivo vinculó directamente estos hechos con la cobertura mediática reciente: "Esto no ha surgido de la nada. Los medios llevan una semana llamando etarras y yihadistas a nuestro colectivo. Han estado preparando el terreno. Lo que ha pasado después es la consecuencia."

Pese a las amenazas, el colectivo aseguró que mantendrá su actividad en la zona: "No nos van a callar ni nos van a hacer retroceder. Continuamos con nuestro plan de enviar más brigadistas en las próximas semanas, porque la solidaridad no se detiene por las amenazas."

El discurso sobre la frontera

En la parte final de su intervención, el colectivo equiparó la situación en la frontera de Ceuta con la de Lampedusa o el Río Grande, y defendió que estos mecanismos buscan disciplinar a la mano de obra manteniéndola en situación de precariedad. Como argumento, contrapusieron la acogida de 350.000 personas de Ucrania con lo que consideran una negativa a acoger a unas 10.000 personas de origen magrebí, una diferencia que atribuyeron a la voluntad política y no a la capacidad de acogida.

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