Dos ornitólogos monitorearán y grabarán el próximo miércoles, 12 de agosto, en Auritz-Burguete, el comportamiento de las aves migratorias durante el eclipse solar. Se trata de personal técnico de la empresa Ornitolan, que desde hace 17 años trabaja para la Dirección General de Medio Ambiente estudiando la migración posnupcial de las aves que se desplazan cada año entre Europa y África. Nunca, en casi dos décadas de trabajo, se habían enfrentado a un fenómeno como el eclipse de 2026, aunque en su punto de observación el fenómeno se apreciará de forma parcial.
Se trata de una situación excepcional que, sin embargo, encaja en la línea de trabajo del estudio anual de la Dirección General de Medio Ambiente, una investigación que trata de comprobar, en periodos muy largos de tiempo, la evolución de las poblaciones de aves, sus costumbres y rutas migratorias, y cómo les afectan variables como la elevación de las temperaturas, el cambio en el régimen de lluvias o el estado y uso del suelo en el que se crían. Desde hace unos años, en este mismo estudio se analiza también el paso de las mariposas.
Cada año, durante cuatro meses, apostados en el collado de Lindus, los observadores computan varios miles de ejemplares de hasta 90 especies en su viaje. Los datos destacan en ocasiones por la cantidad —solo el pasado domingo 2 de agosto se contabilizaron casi 4.500 aves, de ellas 2.485 milanos negros— y en otras por su singularidad, como ocurrió el lunes 3 de agosto, cuando se avistó un único ejemplar de halcón de Eleonora, una especie cuya área de invernada se sitúa en Madagascar, las islas Mauricio y Reunión y algunos puntos de la costa oriental de África.
Migración y cambio climático
El seguimiento de las aves migratorias y el análisis de los periodos que escogen para sus rutas son indicadores del cambio climático global y del estado de los hábitats más sensibles. El VIII Congreso Español de Ornitología 2026 reunirá en septiembre en Granada más de 230 investigaciones científicas, entre ellas las relativas a las alteraciones que el calentamiento global ha provocado en las pautas migratorias, con especies que acortan sus desplazamientos, adelantan sus viajes o incluso dejan de migrar.
El collado de Lindus es un punto de observación privilegiado de esta biodiversidad en Navarra, ya que se estima que por él pasa el 90% de las aves migrantes del continente europeo, lo que lo convierte en el punto más importante de Europa en este ámbito después del Estrecho de Gibraltar. Los especialistas de Ornitolan registran, cuentan y analizan aves procedentes de los confines de Europa, desde los montes Urales, a casi 5.000 kilómetros de distancia, con un doble objetivo: recopilar datos para la buena gestión local y continental, y fomentar el desarrollo económico y el turismo de naturaleza en la zona.
El estudio, contratado por el Gobierno de Navarra este año por un importe de 38.478 euros, requiere de 10 especialistas en aves para realizar el conteo desde un puesto fijo de observación. El personal, ocho hombres y dos mujeres, utiliza prismáticos y material óptico de alta calidad, además de dispositivos digitales conectados a la nube, para avistar y registrar las aves que pasan cada día desde el amanecer hasta la puesta de sol. La tarea se extiende cada año desde el 15 de julio hasta el 15 de noviembre, con independencia de las condiciones climatológicas, y se realiza de forma coordinada con ornitólogos de los puertos de Somport y Portalet, en Huesca, y de Organbidexka, en Nueva Aquitania, al otro lado de la frontera, en colaboración con el Observatoire Régional de la Migration des Oiseaux de la LPO.
Buena gestión global basada en datos
Los datos recopilados año tras año en este collado navarro del Pirineo occidental constituyen una compilación de información de gran valor sobre tendencias, tanto para el Gobierno de Navarra como para otros actores, útil para diseñar herramientas de conservación más eficaces. Como ejemplo, en los diez primeros años de observación se concluyó que, cuanto más calor hace, más se retrasa la migración, pero más se concentra el número de ejemplares diarios, de forma que el paso migratorio resulta más rápido.
Más allá del ámbito local, los datos recogidos en Navarra se vuelcan en tiempo real en la web holandesa www.trektellen.nl, una base de datos en línea y abierta al público, y una plataforma internacional de ciencia ciudadana para registrar, consultar y comparar censos de aves migradoras, anillamientos científicos y observaciones de fauna. Desde el 15 de julio han pasado por Lindus 19.000 aves, mientras que en el periodo de observación de 2025 se monitorearon más de 147.500 ejemplares, la mayoría milano negro y paloma torcaz.
La atractividad de los pájaros
Que Navarra sea un espacio privilegiado para observar la migración posnupcial de las aves representa también una oportunidad de desarrollo económico y turístico para las localidades por cuyo término municipal transcurre el fenómeno, además de una vía de sensibilización y educación ambiental. Los territorios del entorno del punto de observación emplean ese atractivo como recurso de crecimiento, y la Dirección General de Medio Ambiente ha concedido este año 10.000 euros a las asociaciones Irati-Orreaga y Auñamendi Kirol Elkartea, dentro de sus ayudas para proyectos de educación ambiental, voluntariado ambiental y ciencia ciudadana. Este respaldo se destinará en 2026, además de a actividades y talleres, a ofrecer formación a agentes turísticos de la zona, en un contexto en el que el turismo ornitológico se ha disparado en el mundo en la última década.
El propio contrato del estudio incluye la realización, por parte de Ornitolan, de jornadas informativas y de divulgación dirigidas tanto a población escolar como a público en general, actividades que se hacen extensibles a turistas, ecoturistas, voluntariado ambiental y personas interesadas en la ornitología.








