Osasuna encadenó tres partidos sin ganar, pese a que tuvo en su mano al menos el empate con un penalti. Se fue con las manos vacías. Entre los rojillos y el empate se interpuso, una y otra vez, Unai Simón: primero con los pies, luego con la historia de un balón detenido desde los once metros que resumió con cruda claridad lo que fue la noche navarra.
El partido apenas había cumplido un cuarto de hora cuando el Athletic encontró el gol que ya no soltaría. Guruzeta aprovechó un rechace dentro del área para adelantar a los bilbaínos en el minuto 16, en una desconexión defensiva de Osasuna que quedó como la única mancha real del conjunto navarro en una tarde en la que, por lo demás, los rojillos compitieron con orden y ambición, sobre al final de la primera parte y en toda en la segunda mitad.
Budimir, el penalti y la mano del guardián
La segunda parte trajo la oportunidad más clara que Osasuna ha tenido en San Mamés en mucho tiempo. En el minuto 57, Budimir se plantó ante Unai Simón desde el punto de penalti. El croata, máximo referente ofensivo rojillo, había marcado en sus últimas salidas. Pero esta vez el portero del Athletic adivinó la intención, se lanzó al lado correcto y detuvo el disparo. San Mamés rugió. Osasuna se quedó helado.
No fue el único momento de peligro. Víctor Muñoz probó fortuna por la izquierda con un centro raso que la defensa local despejó in extremis, y Aimar Oroz buscó a Budimir en área con una jugada que el croata no pudo controlar en el momento más oportuno. Los números cuentan que Osasuna disparó diez veces y mantuvo la pelota casi dos tercios del partido. El Athletic tiró ocho veces. Marcó una.
Un Athletic que se defendió mejor de lo que atacó
Valverde celebró el gol de Guruzeta con una intensidad que delataba la presión que arrastra su equipo en este tramo final de temporada. El Athletic no fue superior en el juego —el dato de posesión, 36% frente al 64% de Osasuna, lo dice todo— pero sí fue más contundente en lo que importaba: defender el resultado y tener a Unai Simón cuando hizo falta.
Los tres puntos se quedan en Bilbao en la jornada 33. Osasuna, que el próximo domingo recibe al Sevilla en El Sadar, se va con la sensación de que el fútbol a veces te debe algo. Esta noche, le debía al menos un punto.







