Más de 30 representantes de los socios afectados por el inminente cierre de las piscinas públicas de Larrabide se han reunido este miércoles en el Centro Comunitario Social de La Milagrosa. El colectivo, que representa a más de 5.000 personas, se opone al plan del Gobierno de Navarra de privarles del uso de estas instalaciones para construir una piscina olímpica destinada exclusivamente a deportistas de alto rendimiento.
Los asistentes a la asamblea han manifestado su rechazo frontal a la alternativa propuesta por el Ejecutivo foral, consistente en derivar a todos los usuarios a las piscinas de Guelbenzu. Los afectados denuncian que estas instalaciones, de menor tamaño, ya se encuentran al límite de su aforo y no tienen capacidad para absorber a miles de nuevos usuarios. "Sería como expulsar a toda la población de Pamplona para meterla en Barañáin, donde ni siquiera quedan casas libres", ha ilustrado uno de los socios afectados durante la reunión, evidenciando la inviabilidad del traslado.
Para los vecinos del barrio y zonas colindantes, entre los que se encuentran multitud de familias y jubilados, Larrabide es un refugio climático público y fundamental. La clausura de este espacio dejaría a miles de ciudadanos sin un recurso vital durante los meses de verano. “Muchos de nosotros quedaríamos desprotegidos. Niños, adultos, ancianos, personas vulnerables económicamente e incluso colectivos con algún tipo de discapacidad que cada año visitan las piscinas” ha subrayado una madre de tres hijos y usuaria de las instalaciones.
Frente a este escenario, los vecinos defienden que existen opciones viables y menos costosas para el Gobierno de Navarra. Entre las alternativas propuestas, sugieren la construcción de la piscina olímpica en un solar fuera del centro de la ciudad o el alquiler de espacios en las piscinas olímpicas ya existentes en Pamplona y su Comarca. Los afectados han anunciado que continuarán organizándose para plantar cara a este proyecto y defender su derecho a protegerse del calor en verano, encontrarse unos con otros y poder hacerlo de una forma pública, cercana y sostenible.





