El solar en el que durante años hubo un campo de fútbol y un frontón, a los pies de la Casa de Misericordia de Pamplona, ya es un auténtico frente de obra. Las máquinas de la empresa Óscar Vidaurre han empezado en las últimas horas a retirar arbolado y a preparar el terreno en la confluencia de la avenida de Sancho el Fuerte con la calle Esquíroz, en el corazón del barrio de Iturrama. Se pone así en marcha un desarrollo urbanístico largamente anunciado, que combina usos hoteleros, comerciales y residenciales vinculados al mundo universitario.
El proyecto es fruto de un convenio entre la junta de la Meca y Morea Inversiones, sociedad ligada al entorno comercial de E.Leclerc en Cordovilla, que renovó en 2024 el acuerdo original firmado en 2012. La entidad benéfica cede en régimen de alquiler cerca de 8.000 metros cuadrados de parcela junto a la residencia de ancianos, con una cesión que se prolongará hasta 2085, momento en el que el suelo revertirá de nuevo a la institución. La operación busca garantizar ingresos estables para sostener la labor social de la Meca, que atiende a alrededor de medio millar de personas mayores con prioridad para quienes cuentan con menos recursos.
El planeamiento ha sufrido varios ajustes desde que el Gobierno de Navarra aprobara en 2014 el PSIS específico para esta zona, al considerar que su dimensión superaba el ámbito municipal. La propuesta inicial contemplaba un gran centro comercial de unos 8.000 metros cuadrados y dos edificios diferenciados para hotel y oficinas, pero en 2018 se redujo a la mitad la superficie comercial ante la irrupción de nuevos espacios de venta en el entorno. Al mismo tiempo se redefinieron los usos terciarios, con el paso de un bloque de oficinas a edificio asistencial y el refuerzo de la pieza hotelera.
El nuevo conjunto se articulará en tres volúmenes principales. En la esquina más visible, hacia Vuelta del Castillo y Esquíroz, se levantará un hotel de planta baja más once alturas, con una altura total que se mantiene en 43,7 metros y un programa de 110 habitaciones. El establecimiento contará con cafetería‑restaurante de unos 240 metros cuadrados en planta baja, con aforo aproximado para 150 personas, además de spa con piscina climatizada y gimnasio.
A su lado se situará el edificio comercial, que alojará en planta de calle un supermercado de unos 2.200 metros cuadrados y un espacio complementario de venta de alrededor de 1.200 metros cuadrados. El resto de la edificabilidad —unos 2.000 metros cuadrados repartidos entre planta baja y entreplanta— se reservará para usos de hostelería, con locales que no superarán los 500 metros cuadrados cada uno. El PSIS prevé en total 4.641 metros nuevos de superficie comercial junto a la Casa de Misericordia, además de 277 plazas de aparcamiento, una cifra rebajada desde las 415 inicialmente planteadas.
El tercer bloque, separado de los otros dos por una nueva calle peatonal que conectará la Vuelta del Castillo con Sancho el Fuerte, ha mutado de edificio de oficinas a uso asistencial y residencial. El planeamiento lo define como una construcción de baja más cuatro plantas y ático destinada a una futura residencia privada de ancianos, ajena a la oferta asistencial de la Meca en la zona. Junto al hotel se levantará además una residencia de estudiantes de once alturas y 140 plazas, con unas 14 habitaciones por planta y espacios comunes en los niveles inferiores.
La trastienda del complejo será un aparcamiento subterráneo de dos plantas, con 161 plazas en una cota y 140 en la otra, concebido para absorber parte de la demanda de estacionamiento que generarán el hotel, el área comercial y la residencia universitaria. Esta dotación se suma a las 277 plazas vinculadas al PSIS, que ya supusieron una reducción respecto al primer diseño del proyecto.
La gestación del desarrollo ha sido larga. En septiembre de 2020 el Ayuntamiento de Pamplona otorgó la licencia de actividad que abría la puerta a los nuevos usos comercial, hotelero, asistencial y de residencia de estudiantes, y en mayo de ese mismo año se autorizó la licencia de obra, aunque inicialmente sin incluir la residencia de ancianos. Desde entonces, el expediente ha encadenado prórrogas, ajustes y modificaciones hasta concretarse en el arranque efectivo de las obras estos días.
En el barrio se mezcla la sensación de alivio por el desbloqueo de un solar que llevaba años pendiente con la inquietud por el impacto de un complejo de este tamaño en la movilidad y en el comercio local. El Ayuntamiento y las asociaciones comerciales de la zona ya advirtieron-y alegaron- en su día de los efectos que las grandes superficies pueden tener sobre el pequeño comercio, con descensos de ventas y riesgo de cierres, y reclamó redimensionar el componente comercial del proyecto. En paralelo, el consistorio ha impulsado en los últimos años en Iturrama intervenciones de peatonalización y mejora del bulevar.








