Muestra Solar K con los principales proyectos que concursaron en la construcción del Kursaal

Foto: Валерий Дед // CC BY 3.0
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Desde el pasado 23 de octubre y hasta el próximo 8 de diciembre, la exposición Solar K podrá ser contemplada en el vestíbulo del Auditorio Kursaal de San Sebastián. Esta iniciativa, llevada a cabo por profesores y alumnos de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU), recoge una muestra con las soluciones que durante un periodo de 25 años fueron aportando distintos equipos de arquitectos para la construcción del que hoy es un icono de la capital guipuzcoana.

El periodo de visita abierto al público es de viernes a domingo (exceptuando el 15 de noviembre) en un horario que va desde las 11 de la mañana hasta las 14 horas. De igual modo, se podrá también contemplar siempre que coincida con alguno de los eventos que tengan lugar en el auditorio durante el transcurso de la muestra.

Según sus autores, la exposición tendrá un carácter distinto del habitual en este tipo de casos, apartándose de la rutina de datos y explicaciones históricas para centrarse en un recorrido visual y neutro a través de los proyectos presentados. Para ello se podrá contemplar una selección de 21 maquetas a escala 1/500 que optaron a la construcción del inmueble a lo largo de los 25 años que duró el concurso para la misma. Y como es obvio, entre esta relación no falta el proyecto del edificio actual, diseñado por Rafael Moneo y que justamente cumple ahora 20 años.

Historia del Palacio de Congresos y Auditorio Kursaal

Para conocer las raíces de lo que es hoy un centro cultural tan relevante como el Kursaal, hay que retroceder en el tiempo hasta el primer cuarto del siglo pasado.

En 1921 se inauguraba en la desembocadura del Urumea y junto a la playa de Gros el Gran Kursaal, un palacio inspirado en la tradición de los casinos europeos de aquel entonces, también conocidos como ‘kursaales’. Este inmueble acogía un teatro, un restaurante y diversas salas de cine, pero sobre todo un casino de juegos.

Foto: Wikimedia / GureGipuzkoa

Al margen de otras denominaciones para los casinos de la época que aparecen recogidas en la cultura popular de estos establecimientos dedicados al juego, el término ‘Kursaal’ de origen alemán ha aparecido ligado de forma frecuente con los mismos. Y es que Kur (cura) y saal (sala) con un significado etimológico de “sala de curas”, se aplicaba por entonces a distintas edificaciones multiusos dedicadas al descanso y el ocio, siendo los casinos de juego una de las actividades con las que habitualmente más se identificaba.

Pensando en potenciar su rentabilidad, sus propietarios acordaron su derribo en 1960 (cosa que se retrasaría por más de una década) con la idea de realizar una posterior reconstrucción que diera lugar a otras posibilidades de negocio. Se llevaron a concurso diferentes proyectos hasta que en 1965 fue aprobado uno de ellos, el cual posteriormente sería desechado por dificultades técnicas para su construcción.

En 1972 sería aprobado un segundo proyecto que precipitaría por fin la demolición del Gran Kursaal apenas un año después. En 1975 se iniciaban unas obras que poco tiempo después quedarían paralizadas de nuevo, entretanto que la propiedad del solar pasaba de manos privadas a públicas. Esto ocasionaría que ya bajo la tutela del Ayuntamiento de San Sebastián se convocara un tercer concurso para la construcción del actual auditorio, al que se presentaron seis estudios y en el que se imponía definitivamente el proyecto de Rafael Moneo. Finalmente, las obras se ponían en marcha en 1966 para concluir en 1999.

135 propuestas para el Kursaal

A lo largo de todo este periodo se presentaron durante las tres mencionadas fases hasta 135 proyectos, siendo el primer concurso el más prolífico con 122 propuestas. El elegido en esa fase correspondió a un estudio británico liderado por Jean Lubicz-Nycz, pero uno de los más llamativos del concurso fue el del arquitecto francés André Gomis: una construcción en forma de pirámide de 135 metros de altura. Sin duda sería un escenario peculiar que resultaría francamente adecuado para alguno de los grandes eventos que hoy acoge el Kursaal, como en el caso del Festival Internacional de Cine de San Sebastián. El proyecto de Gomis es uno de los que aparecen en la muestra.

Según explica Mario Sangalli, doctor en arquitectura y que se encuentra al frente de esta muestra de Solar K, las 21 maquetas elegidas para ser expuestas representan a las que mejor definen a los proyectos presentados en cada época.



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