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Nuevos datos del Eustat-Instituto Vasco de Estadística revelan que en el 2017 la tasa de natalidad de Euskadi ha alcanzado su nivel más bajo de todos los tiempos, con 7,8 nacimientos por cada mil habitantes, lo que lo pone muy por debajo de la media de la Unión Europea, que alcanza los 9,9 nacimientos.

Esta cifra ha descendido progresivamente con respecto al año 2007, cuando la tasa vasca estaba en 9,6 nacimientos por cada mil habitantes, y las previsiones para el futuro no son demasiado halagüeñas.

Según los expertos, la baja tasa de natalidad récord en Euskadi se debe en gran medida a que las mujeres cada vez retrasan más el embarazo, y a la falta de información sobre el funcionamiento de los tratamientos de fertilidad. Las personas suelen sobreestimar el éxito de los tratamientos de fertilidad y, aunque tienen éxitos, tiene más limitaciones a edades más avanzadas.

Está claro que cada vez más mujeres retrasa la edad para quedarse embarazadas, y de media, las mujeres vascas tienen su primer hijo a una edad más avanzada que antes. Un informe de 2018 del Sistema Nacional de Estadística encontró que, entre 2007 y 2017, la edad en que las mujeres dieron a luz su primer hijo aumentó en 1,3 años en las zonas rurales, y hasta 1,8 años en las grandes ciudades.

En general, la edad media de la primera maternidad está cerca de los 31 años, el 30% de los embarazos era de mujeres de 35 o más años, y casi el 7% a mujeres de 40 o más años. A medida que más mujeres posponen su primer embarazo, podría haber implicaciones no deseadas pero serias: la infertilidad.

Al retrasar el primer embarazo, hay menos probabilidades de que se produzca una segunda gestación debido puramente a la biología. Además, los problemas que se derivan durante el embarazo son más pronunciados y se llevan peor a ciertas edades.

Este problema de infertilidad se debe a la excesiva dependencia de los tratamientos de fertilidad, como la fertilización in vitro, en la que el óvulo de una mujer y el espermatozoide de un hombre se extraen de su cuerpo para que el óvulo pueda ser fertilizado en un laboratorio y luego nuevamente implantado.

Muchas mujeres retrasan su embarazo porque piensan que cuando llegue su momento y estén listas, con la fertilización in vitro u otras opciones de fertilidad no tendrán ningún problema para concebir. Pero esto no es siempre así. Aunque hay muchos casos de éxito, tiene limitaciones cuando has llegado acierta edad. Y definitivamente no es útil después de los 44 años.

Y aunque continuamente vemos a mujeres famosas quedarse embarazadas cerca o a partir de los 40, la mayoría de esos bebés están creados con un óvulo donado. Sin embargo, la realidad que presentan al público es una muy diferente.

La congelación de óvulos podría ayudar, pero se necesita más educación sobre el proceso, que implica la extracción de óvulos del útero de una mujer cuando es fértil pero no está lista para el embarazo, y luego congelar esos óvulos para su uso futuro. El proceso también incluye inyecciones de hormonas, varios miles de euros, tiempo y molestias.

Sin embargo, la congelación de óvulos tampoco es una garantía de embarazo. De hecho, hay sólo un 2-12% de probabilidades de que un óvulo congelado acabe en gestación, incluso si fue congelado a una edad temprana.

Aunque la baja tasa de natalidad tiene el potencial de crear graves problemas sociales en el futuro, hay un aspecto positivo importante en la disminución de los nacimientos: Refleja que hay menos embarazos de adolescentes.

La disminución de los nacimientos también indica un aumento de la autonomía reproductiva de las mujeres, que son más propensas a sentir que la maternidad es una opción, no una obligación


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