La Fiscalía anuncia que recurrirá la sentencia absolutoria de Anboto por el atentado de Mendizorroza de 1985

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El voto particular del magistrado Fernando Andreu puso el foco en que hasta cuatro huellas la situaban en el coche usado para el atentado.

La Fiscalía de la Audiencia Nacional ha anunciado ya que recurrirá la sentencia por la que la exjefa de ETA María Soledad Iparraguirre, alias ‘Anboto’, queda absuelta de haber participado en 1985 en la colocación de un coche bomba en las inmediaciones del polideportivo de Mendizorroza, en Vitoria, con el objetivo de acabar con la vida de los policías nacionales –al menos 21– que iban a prestar servicios de vigilancia con motivo de un encuentro deportivo.

Fuentes jurídicas, consultadas por Europa Press, explican que el Ministerio Público ya ha anunciado ese recurso, trámite que debía realizar en los cinco días posteriores a la sentencia, de 29 de marzo, por lo que ahora darán traspaso a la Fiscalía del Supremo, quien se encargará de materializarlo en un recurso de casación.

No obstante, y a la espera de contar con los argumentos de fondo, todo apunta a que la Fiscalía recogerá lo expuesto por el magistrado Fernando Andreu en su voto particular, quien defendió la validez de la pericial realizada en 2019 en la que se pudo constatar que cuatro de las huellas halladas en uno de los coches usados para el atentado correspondían a Anboto.

En la sentencia, ponencia del magistrado José Antonio Mora Alarcón, se explicaba que se optaba por la absolución al carecer “de una prueba de cargo suficiente para condenar a la procesada”. Así, restaba peso a las declaraciones de los etarras en el interrogatorio policial frente a lo declarado en la vista oral, y ponía el foco en la “contradicción” existente entre los informes periciales de las huellas dactilares de 1985 con el realizado en 2019.

La Sala apuntaba que en 1985 “la única prueba palmaria en este sentido” era una huella del dedo pulgar de la mano derecha” de Eusebio Arzallus Tapia, y que de las seis huellas reveladas, cinco sin identificar quedaron archivadas como anónimas. Recuerda que en idéntico sentido se pronunció el oficio de 24 de mayo de 1985 y el de 28 de junio de 1985.

Puesto que 35 años después, en 2019, volvieron a cotejar las huellas y dos agentes sí entendieron que al menos cuatro de ellas pertenecían a Anboto, el tribunal apunta que se enfrentaban a dos informes policiales “contradictorios”. Y resolvía la diatriba dándole más peso al informe de 1985 porque el autor del mismo actuó también como perito y eso “dota a su declaración de más valor”.

“La falta de aportación de datos suficientes de dicha contradicción,así como tampoco la aportación de las fotografías de las huellas que se utilizaron en el informe de 2019 ni cualquier otro elemento concluyente, crea una duda racional que no puede devenir en perjuicio de la procesada”, añadía el tribunal, del que también formaba parte el magistrado José Ricardo de Prada.

Pero estos argumentos son refutados en el voto particular de Andreu, quien apunta que Anboto junto con otros miembros del comando, decidió colocar ese artefacto explosivo provisto de gran cantidad de metralla en el Polideportivo Mendizorroza “con la finalidad proyectada de causar la muerte del mayor número de miembros del Cuerpo Nacional de Policía que iban a prestar servicio de vigilancia”.

La ubica no solo colocando el coche bomba sino participando previamente en la instalación del artefacto explosivo en el coche usado para tal efecto. Y recuerda que del informe de las huellas dactilares realizado en 2019 se desprende que Iparraguirre participó en el intento frustrado de atentado.

“SÓLO HAY UN INFORME PERICIAL LOFOSCÓPICO”*
“En el presente caso, y en el acto del juicio, se han desplegado actos de prueba válidos, adecuados y suficientes como para determinar, de forma concluyente, y sin ningún género de duda, la participación de la acusada en la comisión de los hechos enjuiciados, enervando así el derecho fundamental a la presunción de inocencia de la acusada”, indicaba.

Discrepa de que haya dos informes periciales en contradicción, dado que el cotejo de 2019 se realiza cuando Anboto es entregada. “No existe, por tanto, y como literalmente se dice en la sentencia dos informes periciales contradictorios (…) puesto que el realizado por los funcionarios citados en primer lugar no es sino un acta de inspección ocular, sin que realizasen cotejo alguno, y así lo declararon en el acto del juicio, de forma que tan solo existe un informe pericial lofoscópico, el realizado a fecha 7 de octubre de 2019, del que se desprende, sin lugar a duda alguna, que la acusada, María Soledad Iparraguirre estuvo físicamente presente en el interior de ese vehículo”, resalta.

Este juicio, que se celebró en diciembre de 2020, es el segundo del que sale absuelta tras ser entregada por Francia. El Ministerio Público interesaba para la exdirigente etarra 488 años de prisión como autora de 20 delitos de asesinato en grado de frustración con concurrencia de alevosía, un delito complejo de atentado a agentes de la autoridad en grado de frustración y un delito de estragos en grado de frustración.


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