Fernández asume errores en la gestión de la pandemia por la «dificultad de ajustar las decisiones al momento adecuado»

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Dice que es momento de «avanzar con cautela y con contención hacia un funcionamiento más normalizado» y «estar preparados» ante un retroceso

El hasta ahora coordinador general de la comisión científico-técnica del LABI, Jonan Fernández, ha afirmado que, «lógicamente, ha habido errores en la gestión de la pandemia, que básicamente tienen que ver con el desacierto a la hora de buscar el mejor equilibrio posible en las medidas a adoptar y en el momento de adoptarlas». «Ha sido muy difícil ajustar las decisiones en el momento adecuado», ha reconocido.

En una entrevista a Onda Vasca, recogida por Europa Press, Fernández ha dicho que, «en algunos momentos, ha habido una visión optimista al pensar que la situación estaba controlada, y eso nos ocurrió el verano pasado, y a lo mejor en otros momentos hemos sido demasiado pesimistas», de forma que «ha sido muy difícil ajustar las decisiones en el momento adecuado».

«Intentando hacerlo lo mejor posible se han comedido errores, pero cuando se hace autocrítica se hace con un objetivo, el de extraer lecciones que sean útiles para el futuro, por lo que, en ese sentido, es muy importante subrayar lo que se ha hecho bien», ha subrayado.

En cuanto al fin de la emergencia sanitaria en Euskadi, Fernández ha precisado que, desde hoy, se disuelve toda la estructura vinculada al LABI, también la comisión técnica, aunque «no se puede descartar que si hubiera un retroceso o una situación inesperada indeseable hubiera que volver a reorganizar toda la estructura».

Lo que cambia con la entrada en vigor del decreto del Lehendakari que pone fin a la emergencia sanitaria en Euskadi, ha explicado, es que en la medida en que los datos de la pandemia «ya reflejan una situación que no produce una afección crítica ni en el sistema sanitario ni en el funcionamiento de la sociedad, la respuesta ya no es de emergencia sanitaria, sino de vigilancia sanitaria» y se gestiona desde el Departamento de Salud y Osakidetza.

Sobre las medidas preventivas que se mantienen, el uso de la mascarilla, el límite de aforos del 80% en eventos cerrados de más de 5.000 asistentes y la prohibición de consumir alimentos y bebidas, excepto agua, en estos eventos, salvo en las zonas reservadas para hostelería en esos recintos, ha subrayado que se derivan de leyes de ámbito estatal acordadas en el Consejo Interterritorial del Sistema de Nacional de Salud.

En concreto, sobre la prohibición de consumir alimentos y bebidas en eventos, supone que va a ser una medida que «se va a revisar con prontitud» en el ámbito del Consejo Interterritorial de Salud, aunque ha afirmado que «cualquier medida preventiva, si es por un poco de exceso, tampoco pasa nada».

«Tenemos que tener en cuenta que en un evento deportivo multitudinario, estar animando, gritando, cantando y a la vez estar sin mascarilla porque se esta comiendo un bocadillo o bebiendo es una situación de un cierto riesgo», ha advertido.

Por ello, ha dicho que «si todavía por algún tiempo hay que mantener la mascarilla o no consumir en ese tipo de eventos, hagamoslo con responsabilidad y ya llegarán tiempos mejores».

Sobre el uso de la mascarilla en concreto, ha manifestado que «en interiores todavía nos queda tiempo de mascarilla» porque «hay que tener en cuenta que si el resto de medidas se han dejado sin efecto, la mascarilla es la última protección y es muy importante», por lo que «algunos meses nos quedan de mascarilla».

Para Jonan Fernández era el momento de poner fin a la emergencia sanitaria, «por lo datos y porque habíamos establecido unas referencias y parámetros a partir de los cuáles tomaríamos esta decisión».

Estos parámetros, ha recordado, eran tres, «que la incidencia hospitalaria, y sobre todo en las UCI, fuese menor del 20% en el escenario 1, es decir, que hubiera menos de 40 camas ocupadas; que la incidencia acumulada estuviera en torno a 60, y hoy estaremos muy cerca de bajar de 60; y que la vacunación con pauta completa estuviera prácticamente en el 90%, lo que se conseguirá en pocos días».

Con estos datos, ha insistido, se puede dejar de hablar de una «afección crítica al funcionamiento de la sociedad y, sobre todo, al funcionamiento del sistema sanitario». No obstante, ha advertido que esto «no quiere decir que no haya amenazas o incertidumbres, porque sigue habiéndolas por la capacidad que tiene el virus de mutar, ya que puede aparecer una nueva variante que escape a la eficacia de la vacuna».

Además, ha señalado que hay amplias zonas del planeta con una escasa vacunación, «lo que plantea un riesgo de que se generen nuevas variantes y de que se importen» y ha apuntado, en general, «todos los riesgos asociados a lo que tiene que ver con una pandemia de comportamientos imprevisibles».

«Esta -ha remarcado- es una amenaza que está ahí, aunque realmente no sabemos si se llegará a materializar o no y tampoco sabemos si eso ocurrirá, si ocurre en el plazo de 15 días, en un mes o de tres meses, o no ocurrirá nunca».

Por ello, ha considerado que, «en estas circunstancias, lo que no podemos hacer es seguir manteniendo medidas restrictivas que condicionan el funcionamiento de la sociedad, de las personas, de las familias o de las empresas, a la espera de una amenaza que no sabemos si se cumplirá ni cuando se cumplirá, si se cumple».

Fernández ha dicho que es el momento de «avanzar con cautela y con contención hacia un funcionamiento más normalizado», pero también de «estar preparados para que, si en cualquier momento se produce un retroceso, un cambio de situación, si aparece una variante más infectiva o que no responde a la vacuna, igual será necesario tomar medidas». «Si llega eso ya lo haremos, ahora es el momento de ir volviendo a la normalidad con responsabilidad», ha insistido.

Jonan Fernández ha considerado la vacunación un «factor determinante y principal», junto al resto de medidas preventivas adoptadas, para lograr que la curva de contagios haya cambiado y «caído en picado». Por ello, ha afirmado que la vacuna es una herramienta «fundamental y útil» y es necesario «intentar que todo el mundo se vacune, todo el mundo de este país y del planeta, por solidaridad y por pragmatismo».

En cuanto a la situación de las residencias, ha apuntado que «hay pautas y comportamientos que debemos mantener, por prudencia, salud y responsabilidad, como usar la mascarilla en interiores y exteriores si no se puede mantener la distancia interpersonal, la ventilación constante y la higiene de manos» porque «el virus está ahí todavía y es una pandemia mundial», por lo que el virus «viaja, muta y tenemos que estar protegiéndonos».

LONJAS Y MACROBOTELLONES

«Tratamos de avanzar hacia una nueva normalidad, pero necesitamos seguir teniendo cautela y protección», ha insistido, para explicar que la decisión de la apertura de las lonjas no está relacionada con los ‘macrobotellones’. En ese sentido, ha dicho que no tienen «realmente certeza de que haya una relación causa efecto entre el cierre de esos establecimientos y los macrobotellones».

En cualquier caso, ha advertido que en las lonjas juveniles «hay que respetar las mismas medidas de prevención que en una sociedad gastronómica, un bar o cualquier otro tipo de establecimientos cerrados» y mantener «la actitud preventiva».

En cuanto a las medidas en los centros educativos, el hasta ahora coordinador general de la comisión científico-técnica del LABI ha explicado que los departamentos de Educación y Salud están «trabajando a fondo» estos días en la actualización de ese protocolo y «ellos deben ser quienes digan cómo va a funcionar ese protocolo a partir de la semana que viene».

Tras recordar que hay diferentes protocolos y medidas que se aplican en diferentes ámbitos, ha considerado que «habrá que ir actualizando progresivamente esos protocolos y es posible que tenga que hacerse de manera escalonada, viendo, comprobando y avanzando».


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