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El oro vive un momento excepcional: vender puede ser una oportunidad, pero saber a quién se vende es igual de importante

Joyas Joyel anima a los pamploneses a comparar precios antes de vender sus joyas y recuerda la importancia de acudir a establecimientos con experiencia

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Pablo, de Joyas Joyel

El oro atraviesa uno de los periodos más destacados de su historia reciente. Después de años de fuertes subidas y de alcanzar cotizaciones extraordinariamente elevadas, el metal precioso continúa moviéndose en niveles que hace no demasiado tiempo parecían difíciles de imaginar.

Para muchas familias, esta subida tiene una consecuencia muy concreta: aquellas joyas que llevan años guardadas en casa pueden valer hoy mucho más de lo que sus propietarios imaginan.

Cadenas que ya no se utilizan, pulseras pasadas de moda, alianzas, pendientes sueltos, monedas, piezas heredadas o incluso joyas rotas que llevan años dentro de un cajón pueden representar actualmente una cantidad económica importante.


Por eso, para aquellas personas que ya estaban considerando desprenderse de algunas de sus joyas, el momento actual puede constituir una oportunidad especialmente interesante.

Pero desde Joyas Joyel, en Pamplona, insisten en una idea que consideran fundamental: no solamente importa cuándo se vende el oro. Importa cuánto pagan por él, quién lo compra y cómo se realiza la operación.

Antes de vender, compare

Una de las recomendaciones que Joyas Joyel hace habitualmente a sus clientes puede resultar llamativa viniendo precisamente de un establecimiento que compra oro: visitar otros establecimientos antes de vender.

La explicación es sencilla.

Desde Joyas Joyel consideran que el propietario de una joya debería conocer distintas valoraciones antes de tomar una decisión. Preguntar, comparar y saber cuánto están dispuestos a pagar diferentes establecimientos permite al vendedor conocer mucho mejor el valor real de aquello que tiene entre las manos.

“Nosotros siempre recomendamos comparar. Que el cliente pregunte en otros establecimientos, conozca cuánto le ofrecen por sus joyas y después venga a Joyas Joyel”, explican desde el establecimiento.

La filosofía comercial de la joyería es clara: Joyas Joyel quiere ser el establecimiento que más paga por el oro en Pamplona.

Y precisamente por eso anima abiertamente al cliente a comprobarlo.

“Si una persona ha recibido una oferta en otro establecimiento, queremos que venga y nos la cuente. Nuestro objetivo es intentar mejorarla. No tenemos ningún problema en que el cliente compare; al contrario, preferimos que lo haga porque así puede comprobar por sí mismo la diferencia”.

En un momento como el actual, esta comparación puede resultar especialmente importante.

Cuando se venden varios gramos o cantidades relevantes de joyas, una diferencia aparentemente pequeña en la valoración por gramo puede terminar representando decenas, cientos o incluso miles de euros en el resultado final de una operación.

Por eso, vender en el primer establecimiento que se visita puede no ser siempre la mejor decisión.

No solamente hay que comparar precios

Ahora bien, desde Joyas Joyel introducen un segundo elemento que consideran igual de importante.

El precio no debería ser el único criterio para decidir dónde vender una joya.

También es conveniente preguntarse quién está realizando la tasación, qué experiencia tiene, cuánto tiempo lleva trabajando en el sector, qué conocimiento posee sobre joyería y, especialmente, cómo documenta posteriormente la operación.

Porque vender oro no es una operación informal.

La compraventa profesional de objetos usados de oro, plata y platino está sometida en España a controles específicos.

La normativa establece que los comerciantes deben llevar un registro de las operaciones realizadas en el que consten, entre otros datos, la fecha, la identidad del vendedor, su documento de identidad, el peso y la clase de metal y el precio abonado.

También existe documentación vinculada a esas operaciones que permite dejar constancia de la compraventa y facilita su trazabilidad ante las autoridades.

No se trata de burocracia innecesaria. Se trata de trazabilidad.

El contrato es una garantía, no un inconveniente

Desde Joyas Joyel consideran especialmente importante que el cliente comprenda este punto.

Cuando una persona entrega unas joyas a cambio de una determinada cantidad de dinero, lo lógico es que exista un documento que refleje exactamente lo que ha sucedido.

Quién vende. Quién compra. Qué se está vendiendo. Qué cantidad se ha pagado. Y cuáles son las características fundamentales de las piezas adquiridas.

Por eso, desde el establecimiento pamplonés recomiendan desconfiar de cualquier propuesta que pretenda evitar una documentación clara de la compraventa o presentarla como una operación distinta de la que realmente se está realizando.

En ocasiones, un cliente puede escuchar explicaciones relacionadas con supuestas ventajas administrativas, contables o fiscales para justificar determinadas formas de documentar una operación.

Desde Joyas Joyel consideran que el consumidor no debería tener que entrar en ese tipo de cuestiones.

Si está vendiendo una joya, lo razonable es que el documento que firme refleje que está vendiendo una joya. Así de sencillo.

Las obligaciones fiscales, administrativas y contables del establecimiento son responsabilidad del propio establecimiento y nunca deberían convertirse en un argumento para que el cliente acepte documentos que no entiende o que no describen con claridad la operación realizada.

Un contrato correctamente cumplimentado no debe verse como una molestia.

Es una protección para todas las partes y una demostración de que el establecimiento está dispuesto a dejar constancia de aquello que hace.

¿Por qué interviene la Policía en estas operaciones?

El sistema de registro tiene además una función esencial de seguridad.

Las joyas son bienes de mucho valor, fácilmente transportables y, en determinadas circunstancias, susceptibles de proceder de robos u otras actividades ilícitas.

Precisamente por ello existe un sistema que permite identificar las piezas adquiridas y a las personas que las han vendido.

La normativa permite a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad inspeccionar los registros y comprobar que las operaciones registradas se corresponden con las piezas adquiridas.

Esta trazabilidad protege al conjunto de la sociedad, pero también al establecimiento profesional y al cliente que realiza una operación completamente legítima.

Y constituye, según Joyas Joyel, una diferencia importante entre una compraventa realizada con todas las garantías y cualquier fórmula que pretenda evitar dejar constancia clara de la transacción.

Además, quienes comercian profesionalmente con joyas, piedras o metales preciosos están incluidos entre los sujetos obligados por la legislación española de prevención del blanqueo de capitales.

Por tanto, pedir identificación y documentar correctamente una compra de oro no debería interpretarse como una incomodidad. Es precisamente lo que cabe esperar de un establecimiento profesional.

La importancia de saber a quién estamos entregando nuestras joyas

Hay otro aspecto que en Joyas Joyel consideran fundamental: la trayectoria.

En los últimos años han proliferado establecimientos centrados exclusivamente en la compra rápida de oro. Muchos de ellos pueden desarrollar perfectamente su actividad y cumplir con todas sus obligaciones.

Pero desde Joyas Joyel defienden que, cuando una persona tiene diferentes alternativas, merece la pena valorar también la experiencia y especialización del establecimiento.

No es lo mismo limitarse a pesar un objeto y calcular su contenido metálico que trabajar habitualmente con joyas.

Joyas Joyel es una joyería que compra oro, no simplemente un establecimiento de compra de oro.

Y esta diferencia puede resultar especialmente importante cuando las piezas que lleva el cliente tienen algún valor adicional.

Una joya no siempre vale solamente el oro que contiene.

Hay piezas antiguas, joyas de determinadas firmas, diamantes, relojes de marcas reconocidas, monedas, diseños especiales o piezas con un mercado propio cuyo valor puede superar ampliamente el correspondiente a su peso como metal para fundición.

Una persona especializada exclusivamente en calcular gramos puede ver oro. Un joyero debe ser capaz de ver una joya.

Para el propietario, esa diferencia puede traducirse en dinero.

Experiencia, establecimiento permanente y reputación

La antigüedad y la trayectoria de un negocio tampoco garantizan por sí solas que una operación sea perfecta, pero constituyen un elemento que el consumidor puede valorar.

Un establecimiento consolidado tiene una reputación que proteger.

Tiene clientes que regresan. Tiene un nombre comercial conocido. Tiene una ubicación física a la que el cliente puede volver. Y tiene una historia detrás de cada operación.

Desde Joyas Joyel consideran que estos factores adquieren todavía mayor importancia cuando se manejan bienes de un elevado valor económico.

“Cuando alguien nos entrega sus joyas nos está entregando algo que puede valer cientos o miles de euros. Algunas piezas, además, llevan décadas en una familia. Creemos que esa persona merece saber quién está detrás del mostrador, qué experiencia tiene y cómo va a realizar la operación”.

Por eso, antes de vender oro, recomiendan no fijarse únicamente en grandes carteles, promociones o mensajes que anuncien determinados precios.

Conviene entrar, preguntar y observar.

¿Se pesan las joyas delante del cliente? ¿Se explica la pureza del metal? ¿Se informa de la valoración? ¿El cliente entiende cuánto le están ofreciendo y por qué? ¿Existe un establecimiento estable y reconocible detrás? ¿La operación se formaliza mediante el correspondiente contrato?

Son preguntas sencillas que pueden decir mucho sobre la forma de trabajar de un negocio.

Tasar primero. Decidir después

Otro principio que defienden desde Joyas Joyel es que una tasación no debería obligar al propietario a vender.

El cliente debe tener la posibilidad de conocer el valor de sus joyas, escuchar la oferta y decidir tranquilamente.

Especialmente en el caso de joyas heredadas o piezas con valor sentimental, tomar una decisión informada es importante.

Por ello, conocer peso, pureza y valoración permite después decidir si compensa conservarlas, transformarlas, venderlas o buscar una segunda opinión.

Y precisamente ahí vuelve a aparecer la recomendación inicial de Joyas Joyel: comparar.

“Vaya a otros establecimientos y después venga a Joyas Joyel”

En un sector comercial normalmente se intenta evitar que el cliente visite a la competencia.

Joyas Joyel plantea exactamente lo contrario.

Su invitación es abierta: antes de vender, consulte otras ofertas.

“Queremos que el cliente compare porque confiamos en nuestros precios. Nuestro objetivo es pagar más y, cuando alguien viene con una valoración previa, intentamos mejorarla”.

Es una forma muy sencilla de trasladar al consumidor la posibilidad de comprobar por sí mismo qué establecimiento realiza la mejor oferta.

Pero desde Joyas Joyel añaden una segunda comparación.

No compare únicamente cuánto dinero le ofrecen. Compare también cómo se lo ofrecen.

Un establecimiento puede anunciar un precio atractivo, pero el consumidor debería saber exactamente cuánto terminará percibiendo, cómo se ha calculado la valoración y qué documentación respaldará posteriormente la compraventa.

En definitiva, se trata de comparar el conjunto de la operación.

Un momento extraordinario para el oro

Nadie puede saber con certeza qué hará el precio del oro en los próximos meses.

Puede continuar subiendo, mantenerse en estos niveles o sufrir nuevas correcciones.

Los mercados financieros están sujetos a numerosos factores: tipos de interés, inflación, fortaleza del dólar, compras de bancos centrales, demanda inversora y acontecimientos geopolíticos, entre otros.

Lo que sí sabemos es que el oro se encuentra en niveles históricamente elevados.

Para quien tiene joyas que ya no utiliza y llevaba tiempo pensando en venderlas, probablemente merece la pena al menos conocer cuánto valen actualmente.

Después podrá decidir.

El consejo de Joyas Joyel: precio, experiencia y transparencia

La recomendación final de Joyas Joyel puede resumirse en tres ideas.

Primero, aprovechar el actual momento del oro para conocer el valor de las joyas que tenemos en casa.

Segundo, no aceptar necesariamente la primera oferta. Consultar diferentes establecimientos y comparar precios puede marcar una diferencia importante.

Y tercero, no valorar solamente cuánto pagan, sino también quién está comprando las piezas, qué experiencia tiene, si se trata de profesionales de la joyería y si la compraventa queda correctamente identificada, registrada y documentada.

Desde Joyas Joyel se muestran especialmente confiados en el primer punto.

“Queremos ser la tienda que más paga por el oro en Pamplona. Por eso nuestro consejo es muy sencillo: consulte primero en otros establecimientos y después venga a vernos. Intentaremos mejorar cualquier oferta que haya recibido”.

Y respecto al segundo elemento, el mensaje es igualmente claro:

“Un precio alto es importante, pero la confianza también. Nosotros somos joyeros. Conocemos las piezas que tenemos delante, llevamos una trayectoria detrás y documentamos nuestras operaciones. Para nosotros esa es la manera seria de trabajar”.

En un momento en el que un pequeño conjunto de joyas puede representar una cantidad económica considerable, quizá el mejor consejo sea precisamente ese:

Antes de vender, compare.

Compare el precio. Compare la experiencia. Compare la transparencia. Compare cómo se realiza la operación. Y después decida.

Porque cuando se vende oro, tan importante como saber cuánto nos pagan es saber quién nos lo compra y cómo lo está haciendo.

Contacto

Joyas Joyel

C. Felipe Gorriti, 37, Bajo, 31004 Pamplona, Navarra

Tfno: 948 24 98 55

info@joyasjoyel.com

https://joyasjoyel.com/


 

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