El alcalde de Pamplona, Joseba Asiron, ha presentado este miércoles la propuesta de un Pacto de Ciudad por el Clima con el que el Ayuntamiento pretende acelerar la adaptación de la capital navarra a los efectos del cambio climático. La iniciativa llega respaldada por datos que, según el propio consistorio, no dejan lugar a dudas: este año se han superado en más de tres grados las temperaturas medias habituales de los meses de verano.
Asiron compareció ante los medios junto al coordinador de Energía y Clima del Ayuntamiento, Zuhaitz Areitio Larrañaga, para explicar los objetivos de un pacto que busca, en sus palabras, "impulsar de manera coordinada y acelerada la transición hacia una ciudad más sostenible, eficiente, resiliente y climáticamente neutra, reduciendo las emisiones, adaptándonos a los impactos del cambio climático y movilizando la participación y los recursos de los diferentes agentes".
El plan contempla medidas concretas como centrales de frío y calor, la consolidación de la red de refugios climáticos, estrategias de sombreamiento en el espacio público y el refuerzo de las políticas de movilidad para limitar las emisiones contaminantes. El alcalde defendió que solo "desde la actuación común y consensuada" podrá la ciudad hacer frente a una realidad climática "que ha venido para quedarse".
Seis compromisos y la salud como eje central
La propuesta se articula en torno a seis compromisos. El primero sitúa la salud de la ciudadanía como el principal objetivo de las políticas municipales. El segundo compromete a la ciudad a contribuir "en todos los ámbitos" a la reducción de su huella climática. El tercero busca mejorar las herramientas de Pamplona para responder a riesgos climáticos y episodios extremos. El cuarto introduce el principio de justicia social, para que la transición se haga garantizando que "nadie quede atrás". El quinto reclama la búsqueda de financiación adecuada para las actuaciones, y el sexto apuesta por intensificar la cooperación con otras administraciones y entidades sociales y económicas.
A estos compromisos se suma un enfoque transversal que toca urbanismo (más infraestructura verde, drenaje sostenible, renaturalización y arbolado para reducir el efecto isla de calor), energía (menor dependencia de combustibles fósiles y más renovables), edificación (rehabilitación energética), movilidad (menos vehículo privado y más transporte público, bicicleta y electrificación), salud y cohesión social (protección de la población vulnerable), agua y recursos, y economía circular.
Pamplona no arranca de cero
El alcalde Asiron ha subrayado que Pamplona no arranca esta hoja de ruta desde cero, sino que cuenta ya con una trayectoria consolidada en sostenibilidad y transición energética, apoyada en la Agenda 2030 impulsada en 2018 y en instrumentos como la Estrategia de Transición Energética y Cambio Climático 2030, la Agenda Urbana de Pamplona 2030, el Plan de Infraestructuras Verdes y Azules o el Plan de Movilidad Sostenible. Entre los proyectos ya en marcha figuran placas solares en edificios públicos, comunidades energéticas, zonas de drenaje sostenible, naturalización de patios escolares, menús saludables, una red de huertos urbanos, la zona de bajas emisiones, el sistema de bici eléctrica comarcal, parques de nueva generación y un sistema de corredores verdes. En los últimos cuatro años, estas políticas han supuesto una inversión directa superior a los 45,2 millones de euros.
"El reto es acelerar la apuesta de la ciudad por estas políticas para ayudar a la ciudadanía a afrontar con herramientas eficaces los efectos del cambio climático", resumió el alcalde.
Un verano con casi cinco grados más de lo habitual
Los datos aportados por el consistorio confirman anomalías crecientes respecto a la serie histórica. La temperatura media ha subido todos los meses de 2026 en comparación con los registros habituales, con oscilaciones que han superado los cuatro grados en abril, junio y julio. Junio ha sido el mes con la subida más pronunciada, al pasar de una media histórica de 18 grados a 22,91 grados, casi cinco grados más. Julio se situó en 25,16 grados frente a los 20,6 habituales, y agosto alcanzó los 18,37 grados de media frente a los 14,5 acostumbrados.
Las noches tropicales, aquellas con temperaturas por encima de los 20 grados, se han triplicado respecto al año pasado: 21 en lo que va de 2026 frente a las 6 registradas en 2025, superando también las 18 de 2022 y las 14 de 2023. El Ayuntamiento advierte de que la cifra podría seguir creciendo si se cumplen las previsiones para el fin de semana.
También las temperaturas máximas y mínimas han marcado récords en todos los meses del año. Julio fue el mes con la mayor desviación en máximas, con 32,98 grados frente a los 27 habituales, mientras que junio y julio registraron los mayores incrementos en mínimas, de más de cuatro grados sobre la media histórica.
A la subida térmica se suma un déficit de precipitaciones. En los ocho primeros meses del año han caído en Pamplona 478,6 litros por metro cuadrado, 38,2 litros menos que la media histórica, un 7,4% por debajo de lo habitual. En cinco de esos ocho meses —marzo, abril, junio, julio y agosto— ha llovido menos que en la serie histórica mensual.
Los próximos pasos
La propuesta de Pacto de Ciudad por el Clima se trasladará en los próximos días a los grupos municipales para su debate y aprobación. Superado ese trámite, se abrirá un proceso de participación con los agentes sociales de la ciudad para recabar adhesiones, conformar la Asamblea del Pacto y recoger aportaciones al documento aprobado por el Ayuntamiento, que dará lugar a una versión definitiva.
El pacto contará con un sistema de gobernanza propio, con una asamblea de convocatoria anual y un Consejo de Cambio Climático encargado de hacer seguimiento a indicadores de emisiones, energía, renovables, movilidad, infraestructura verde, inversiones, actuaciones ejecutadas y adaptación. El desarrollo del pacto exigirá antes revisar de forma conjunta los planes y estrategias ya existentes para, después, priorizar objetivos y seleccionar las actuaciones con mayor capacidad de transformación frente a los riesgos del cambio climático, con una planificación económica que identifique costes, recursos municipales, financiación de otras administraciones, subvenciones e inversión privada.


