Berriozar puso fin este domingo, 30 de agosto, a sus fiestas patronales con la tradicional procesión en honor a San Esteban, que poco antes de mediodía recorrió varias calles de la localidad acompañada por un grupo de vecinos. Un año más, gracias al trabajo de la Cofradía de San Esteban y de la comunidad parroquial de Berriozar, se celebró este acto que, como viene sucediendo desde 2006, saca a las calles la imagen del patrón de la localidad durante la mañana del domingo de fiestas.
Las fiestas habían arrancado el pasado miércoles 26 de agosto con el cohete y el jueves con la celebración eucarística en honor a San Esteban protomártir, titular de la parroquia, en la iglesia del casco antiguo.
Durante la salida de la imagen, Vitori Leal fue la encargada de colocar el tradicional pañuelico al santo, un gesto que simboliza el inicio de la marcha procesional y que supone, año tras año, un relevo significativo dentro de la celebración. Junto a una banda de música, la procesión vivió momentos emotivos, como el protagonizado por un grupo de niños con banderitas.
El recorrido, que siguió el itinerario previsto en el programa oficial de fiestas, congregó a representantes de la cofradía local, concejales municipales de varios grupos de la oposición y vecinos de diversas edades, en un ambiente festivo y respetuoso que confirmó el arraigo de la celebración en el municipio.
La festividad dedicada a San Esteban es la fiesta original de Berriozar y se celebraba tradicionalmente cada 26 de diciembre. Existen registros de la celebración desde hace varios siglos, con raíces que podrían remontarse al menos al siglo XVIII, ya que en 1796 se decidió trasladar parte de los festejos a finales de agosto por cuestiones climatológicas. Pese a ello, los actos religiosos en honor a San Esteban se mantienen también el 26 de diciembre en el Casco Antiguo. En las fiestas de verano, la celebración se reparte entre el jueves, en la iglesia antigua del Casco Viejo, y el domingo, en la parroquia de San Esteban, situada en la plaza del mismo nombre.
San Esteban, recordado como un joven valeroso y el primer testigo mártir de la Iglesia, es venerado en Berriozar por su solicitud hacia los pobres y su espíritu reconciliador, valores con los que, según ha trasladado la comunidad parroquial, el patrón acompaña también el inicio del nuevo curso que ahora comienza. Con esta procesión, su figura vuelve a reunir un año más a los vecinos de Berriozar en torno a los valores de convivencia y tradición que definen sus fiestas patronales.


