Donald Trump no viajó en el avión que todo el mundo creyó que ocupaba. Según ha revelado The Washington Post, el presidente estadounidense protagonizó una auténtica "operación de engaño" para ocultar en qué aeronave regresaba realmente desde Ankara tras la cumbre de la OTAN, ante una amenaza de asesinato vinculada a Irán que las autoridades estadounidenses consideraron creíble. La maniobra permaneció oculta durante más de un mes y engañó no solo a la prensa, sino también a parte de su propio personal.
Un adiós ante las cámaras y una huida por la puerta de atrás
El episodio se remonta al 8 de julio, cuando Trump abandonó la cumbre celebrada en la capital turca. Ante las cámaras, el presidente llegó en limusina, subió la escalerilla del clásico Air Force One azul y blanco y se despidió con la mano, en lo que parecía una salida rutinaria.
Sin embargo, una vez a bordo, salió por la puerta trasera. Según el diario estadounidense, Trump y varios asesores entraron en un camión de cáterin, elevado mediante un sistema hidráulico hasta una puerta situada en el lado opuesto de la aeronave. El contenedor permaneció junto al avión durante varios minutos antes de dirigirse hacia un avión militar más pequeño, un C-32A —un Boeing 757 modificado—, en el que el presidente voló hacia Reino Unido bajo el indicativo discreto "Reach 18", sin la habitual llamada presidencial que identifica a los vuelos del Air Force One.
El avión presidencial, convertido en señuelo
Mientras tanto, el Air Force One clásico continuó rumbo a la base británica de Mildenhall con los periodistas y parte del personal de la Casa Blanca a bordo, convencidos de que viajaban con Trump. A los reporteros se les ordenó bajar las persianas de las ventanillas. El aparato funcionó, según un funcionario estadounidense citado por el Post, como un "señuelo".
Según el diario, ni siquiera los periodistas que viajaban en el Air Force One fueron informados del cambio de avión ni del alcance de la amenaza. Un informe del pool de prensa describió el vuelo como "sin incidentes".
La logística incluyó tres aeronaves: el nuevo Boeing 747-8 donado por Qatar aterrizó en Mildenhall a las 18.26 horas; el C-32A con Trump a bordo llegó sobre las 22.20; y el Air Force One clásico, con la prensa, lo hizo minutos después, sobre las 22.29. A las 22.56, Trump apareció ante las cámaras bajando la escalerilla del avión clásico, como si hubiera viajado en él, y a las 23.01 subió al 747 qatarí para el vuelo final hacia Washington.
Una amenaza "creíble" vinculada a Irán
La operación se activó, según The Washington Post, por una amenaza creíble contra Trump vinculada a Irán, país que comparte frontera con Turquía. La maniobra se produjo la noche siguiente a nuevos bombardeos estadounidenses sobre territorio iraní ordenados por el propio presidente, en plena escalada del conflicto entre Washington y Teherán tras la ruptura de las negociaciones bilaterales.
El diario recuerda que existen desde hace décadas preocupaciones en el Gobierno estadounidense sobre posibles tramas terroristas iraníes contra altos cargos norteamericanos, intensificadas por el papel de Washington en el asesinato de líderes militares y políticos iraníes. The New York Times y CBS News ya habían informado el mes anterior de que los servicios de inteligencia habían alertado de una amenaza específica contra Trump o su avión.
Trump, que días antes había anunciado que usaría "el antiguo Air Force One" "por los viejos tiempos", justificó así el cierre de las ventanillas: "Probablemente estéis en un vuelo peligroso por los sinvergüenzas con los que tenemos que lidiar". Y añadió, dirigiéndose a la prensa: "Pero si yo voy, vosotros vais, ¿no? Quizá algún día queráis cambiar de profesión". El presidente aseguró además tener "una amenaza todo el tiempo" contra su vida y ser el "número uno" en la "lista" de Irán.
Dudas sobre el nuevo Air Force One donado por Qatar
El episodio reaviva las dudas sobre el nuevo Air Force One, el Boeing 747-8 donado por Qatar y reformado a toda prisa por la contratista L3Harris Technologies. Según The Washington Post, la aeronave, que Trump había empezado a usar apenas días antes de la operación, carece de algunas de las contramedidas defensivas presentes en el avión presidencial clásico, un extremo que también había recogido previamente The New York Times.
La Casa Blanca y la Fuerza Aérea defendieron la seguridad del aparato. El director de comunicaciones de la Casa Blanca, Steven Cheung, aseguró que el nuevo Air Force One es "un avión de última generación que ha sido equipado con protocolos de seguridad de alto nivel que garantizan la seguridad del presidente y de su personal". La Fuerza Aérea, por su parte, afirmó que "no se asumió ningún riesgo en seguridad, protección ni comunicaciones de misión".
Un precedente: Bill Clinton en Pakistán
The Washington Post recuerda un precedente similar: en marzo de 2000, el entonces presidente Bill Clinton utilizó un jet ejecutivo blanco y sin marcas para volar a Islamabad mientras el Air Force One oficial actuaba como señuelo, aunque en aquella ocasión las cámaras de televisión sí registraron a Clinton desembarcando de la aeronave discreta.
Ronald L. Rowe Jr., exdirector interino del Servicio Secreto, resumió así el episodio: "Hay que mantener el secreto en el Servicio Secreto. El público debería saber lo que hace el presidente a diario, pero en lo que respecta a los métodos que utiliza el Servicio Secreto para mantener al presidente a salvo, eso debería permanecer fuera del alcance público".




