La Junta Local de Protección Civil ha decidido este domingo desaconsejar la instalación de una pantalla gigante en la plaza de Yamaguchi para que los pamploneses puedan seguir la semifinal del Mundial entre España y Francia, prevista para el martes 14 de julio.
El argumentario oficial combina motivos de seguridad, previsión de calor, saturación de dispositivos sanitarios y policiales, y falta de garantías en limpieza y baños públicos. Sin embargo, el propio precedente municipal contradice parte de ese relato: hace dos años, también un 14 de julio, sí se instaló una pantalla en ese mismo espacio para la final de la Eurocopa entre España e Inglaterra.
El Consistorio justifica la diferencia señalando que el rival esta vez es Francia, país desde el que llegan numerosos visitantes a Sanfermines, lo que a su juicio eleva el riesgo de problemas de orden público. Añade además la previsión de 35 grados en una plaza con escasa sombra. Son argumentos razonables sobre el papel, pero no dejan de resultar llamativos en una ciudad que, esos mismos días, concentra decenas de miles de personas en la Estafeta, en los conciertos y en el recinto taurino sin que ello haya llevado a suspender ningún acto multitudinario del programa festivo.
Más discutible resulta el argumento de la saturación de recursos. El Ayuntamiento admite que la semifinal coincide con la salida de la corrida de toros y, si el partido se alarga, con los fuegos artificiales y el Pobre de Mí, actos que ya de por sí exigen un despliegue policial y sanitario considerable. Es decir: la ciudad va a vivir esa noche una acumulación de eventos multitudinarios la haya pantalla o no. La diferencia es que, sin pantalla oficial, previsiblemente miles de personas buscarán bares, terrazas y pantallas improvisadas repartidas por el casco viejo, un escenario de dispersión que no necesariamente reduce el riesgo, y que además diluye la capacidad del propio Ayuntamiento de controlar aforos y comportamientos en un único punto.
El contraste se agudiza con el segundo anuncio de la nota: si España llega a la final del domingo 19 de julio, la pantalla sí se instalará. El argumento entonces es que los Sanfermines habrán terminado y no habrá solapamiento de dispositivos. Resulta cuando menos paradójico que la ciudad que en pleno apogeo festivo invoca la prudencia para no reunir a la afición futbolística en un espacio controlado, esté ya dispuesta a hacerlo diez días después, cuando el interés popular por una hipotética final sería, previsiblemente, aún mayor que por una semifinal.
La decisión definitiva sobre la pantalla de la final no se tomará hasta el miércoles, cuando se conozca si España se ha clasificado, momento en que el Consistorio organizará los recursos policiales, sanitarios y de limpieza necesarios. Queda por ver si esos mismos recursos, que ahora se declaran insuficientes para el martes en fiestas, resultan más fáciles de movilizar en un domingo de julio sin Sanfermines, o si la explicación de fondo tiene menos que ver con la logística y más con no restar protagonismo a la programación taurina y festiva de esos días.








