Los Grupos de Rescate e Intervención en Montaña (GREIM) de la Guardia Civil han protagonizado una semana de intensa actividad en el Pirineo oscense, con varias intervenciones entre el 22 y el 28 de junio en las que ciudadanos navarros se han visto implicados en circunstancias muy distintas.
La semana arrancó el lunes 22 con el rescate de tres senderistas agotados en la Brecha de Llorás, en el Parque Natural Posets-Maladeta. De un grupo de nueve personas, tres no podían continuar debido al cansancio, presentando además cortes leves y un esguince de rodilla. El GREIM de Benasque, la Unidad Aérea y el médico del 061 los evacuaron en helicóptero hasta la helisuperficie de Benasque. Entre ellos, un vecino de Pamplona de 62 años.
El incidente de mayor gravedad con implicación navarra llegó el viernes 26, cuando a las 15:45 horas se recibió aviso de un desprendimiento de rocas en el Refugio de Goriz, en el corazón del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido. Una joven de 28 años vecina de Alsasua sufrió laceraciones profundas y escoriaciones en la pierna tras el impacto. Los especialistas del GREIM de Boltaña y la Unidad Aérea de Benasque la evacuaron hasta la Pradera de Ordesa y fue trasladada posteriormente en ambulancia al Hospital San Jorge de Huesca.
Apenas media hora después, ese mismo jueves a las 16:20 horas, un nuevo aviso situaba a otro grupo con vecinos navarros en apuros. Un grupo de cinco menores y tres monitores que realizaban senderismo entre Secastilla y Torreciudad tuvo que ser rescatado por agotamiento, deshidratación y un posible esguince de tobillo de una de las jóvenes. Entre los monitores figuraban dos vecinos de Cizur: un ciudadano de República Dominicana de 29 años y otro de Uganda de 26. Los menores, de entre 12 y 15 años y procedentes de Madrid y San Sebastián de los Reyes, fueron atendidos en el lugar por el GREIM de Boltaña, la Unidad Aérea de Huesca y los servicios médicos del 061, y pudieron continuar por sus propios medios tras recibir asistencia sanitaria.
Una semana que, más allá de los casos con implicación navarra, deja un balance global de decenas de intervenciones en todo el Pirineo aragonés y que recuerda, en pleno inicio del verano, la importancia de una preparación física y material adecuada antes de adentrarse en la montaña.







