Madrid acogió este viernes la jornada europea de la Organización Mundial de la Salud con motivo del Día Mundial Sin Tabaco, un encuentro que este año tuvo a España como país anfitrión elegido por la oficina regional de la OMS para Europa. La sede del Parlamento Europeo en la capital española reunió a expertos internacionales, representantes políticos y organizaciones de todo el continente en torno a un mensaje cada vez más urgente: la epidemia del tabaco no solo no ha terminado, sino que ha abierto un nuevo frente con los cigarrillos electrónicos y los productos de nicotina dirigidos a los jóvenes.
La jornada arrancó con una distinción para la ministra de Sanidad, Mónica García, que recibió el premio de la OMS por su trayectoria en la lucha contra el tabaquismo. Pero el momento más resonante de la mañana lo protagonizó la Reina Letizia, presidenta de honor permanente de la Asociación Española Contra el Cáncer, a través de un vídeo grabado para la ocasión. Con una claridad inusual en el lenguaje institucional, la Reina se preguntó en voz alta para qué y por qué alguien querría inhalar las sustancias que contienen los vapeadores. Y sobre el argumento de la moda fue tajante: "la moda pasa, pero el daño a tu salud es irreversible".
Los datos presentados durante la jornada respaldaron esa preocupación con cifras difíciles de ignorar. Según la OMS, 15 millones de adolescentes en todo el mundo consumen cigarrillos electrónicos y 40 millones tabaco convencional. En España, el 22% de los jóvenes de entre 15 y 16 años ha consumido vapeadores en el último mes, y el 17,6% tabaco tradicional. Europa, además, es la región del mundo con mayor prevalencia de consumo de tabaco y nicotina entre menores de 13 a 15 años.
Kristina Mauer-Stender, de la oficina regional de la OMS para Europa, puso nombre al problema en su intervención inaugural: un doble desafío. Por un lado, el tabaco convencional sigue causando estragos —más de 7 millones de muertes al año en el mundo, 52.000 solo en España— mientras muchas de las medidas de control probadas aún no se han aplicado del todo. Por otro, los nuevos productos de nicotina se expanden a una velocidad que la regulación no logra seguir, diseñados deliberadamente para atraer a los más jóvenes mediante sabores, estética cuidada y marketing a través de influencers. "Presentar estos productos como una solución de salud pública corre el riesgo de ocultar el surgimiento de una nueva generación adicta a la nicotina", advirtió.
Una de las mesas más interesantes de la jornada fue la dedicada a las estrategias de la industria del tabaco para frenar cualquier regulación que limite su negocio. Los expertos documentaron lo que denominaron la "colonización de la universidad": según un estudio de OxySuisse en instituciones suizas, la mitad de ellas ha tenido algún tipo de colaboración con la industria tabacalera en los últimos cinco años. En España, la presidenta de la organización Nofumadores.org, Raquel Fernández Megina denunció cómo la industria ha maniobrado activamente para eliminar el empaquetado neutro de los sucesivos borradores legislativos, movilizando gobiernos autonómicos, partidos políticos y organismos como la Comisión Nacional del Mercado de Valores para repetir sus argumentos.
En el ámbito político, representantes del PP, el PSOE y Sumar compartieron mesa para analizar el estado de los dos procesos normativos actualmente en marcha: la ampliación de la Ley Antitabaco y la actualización del Real Decreto Ley, que buscan equiparar los productos de nicotina al tabaco convencional. Sin embargo, quedó patente que persisten desacuerdos en cuestiones clave como los puntos de venta, el empaquetado neutro y el aumento de la fiscalidad.
El cierre de la jornada correspondió al presidente de la Asociación Española Contra el Cáncer, Ramón Reyes, que lanzó dos llamamientos. Uno a los legisladores: "necesitamos una regulación ambiciosa, que no se limite a corregir lo que ya existe, sino que sea capaz de anticiparse a lo que viene". Y otro a la sociedad: familias, centros educativos, profesionales sanitarios y ciudadanía en general para que entiendan que esto, en sus propias palabras, "no va de una moda pasajera, va de evitar que una nueva generación entre en una adicción que ya conocemos y que debemos prevenir".



