Si tienes pensado acercarte este verano a disfrutar de La Concha, Ondarreta o Zurriola, conviene que vayas sabiendo que las reglas del juego han cambiado. El Ayuntamiento de Donostia arranca el próximo lunes 1 de junio una nueva temporada de playas con una ordenanza renovada que, por primera vez, prohíbe fumar en los arenales y poner música sin auriculares, con multas que van de los 100 a los 750 euros para quien no la cumpla.
No es una advertencia menor. El Ayuntamiento ha dejado claro que el incumplimiento será sancionable, y el rango de las multas contempla importes que harán pensar dos veces a cualquiera antes de encender un cigarrillo tumbado en la toalla o de poner el altavoz portátil a todo volumen. La medida da respuesta a dos quejas que se han ido acumulando durante años entre los usuarios de las playas donostiarras: la contaminación por colillas y el ruido ambiental. Según el propio Consistorio, la nueva normativa contó con un amplio respaldo ciudadano durante el período de exposición pública y alegaciones.
El concejal de Mantenimiento y Servicios Urbanos y Medio Ambiente, Iñigo García, lo resumió con claridad: "queremos que el protagonismo lo tengan el mar, el paisaje y el respeto mutuo".
Más allá de las sanciones, la temporada 2026 llega con los deberes hechos en cuanto a infraestructuras. En La Concha, los 290 toldos disponibles ya están adjudicados en su totalidad, lo mismo que los 424 de Ondarreta. En Zurriola quedan todavía algunas plazas libres de los 240 toldos ofertados. Quien quiera garantizarse un hueco con sombra haría bien en no esperar demasiado.
Los servicios de salvamento y socorrismo estarán operativos desde el primer día en La Concha, Ondarreta y Zurriola, y desde el 15 de junio en la isla Santa Clara, que este año por primera vez mantendrá el servicio hasta el 30 de septiembre. La limpieza de los arenales se refuerza también, con cribado nocturno de la arena que concluirá como máximo a las diez de la mañana para no molestar a los bañistas.
Para los navarros que cada verano hacen de Donostia su destino de playa más cercano, el mensaje es sencillo: el mar sigue siendo el mismo, pero las normas han cambiado. Auriculares puestos, cigarrillo apagado y a disfrutar.


