Una operación conjunta entre el Servicio de Investigación Criminal de la Ertzaintza en Gipuzkoa y el equipo Arroba de la Guardia Civil de Cartagena ha permitido desarticular un grupo criminal especializado en ciberestafas. La investigación, denominada "Andre-Marles", ha culminado con la detención de dos hombres de 22 y 26 años en Alhama de Murcia, acusados de defraudar casi 100.000 euros mediante la interceptación ilegal de comunicaciones informáticas.
El 'modus operandi' del ataque informático
Los delincuentes utilizaban la técnica conocida como "Man in the middle", que consiste en infiltrarse en los sistemas de correo electrónico de empresas o instituciones. Una vez dentro, interceptaban facturas legítimas pendientes de cobro y modificaban el número de cuenta bancaria antes de que llegaran a su destino final. De esta forma, el Ayuntamiento de Gipuzkoa afectado transfirió por error 41.382 euros a los estafadores, mientras que un empresario de Fuente Álamo (Murcia) perdió más de 55.000 euros bajo el mismo procedimiento.
Para ocultar el rastro del dinero, la organización diseñó un complejo entramado financiero. Utilizaban identidades usurpadas para abrir cuentas, realizaban movimientos rápidos de fondos, operaban con criptomonedas y desviaban capitales a cuentas en el extranjero. Este proceso de "descontaminación" buscaba dificultar al máximo la trazabilidad policial del rastro económico.
Material incautado y sofisticación criminal
Durante los cuatro registros realizados en Alhama de Murcia, los agentes intervinieron material que demuestra la alta capacidad operativa de la banda. Entre los efectos incautados destacan tarjetas en blanco con banda magnética para clonación, terminales de punto de venta (TPV), más de 50 tarjetas SIM a nombre de terceros y teléfonos de alta gama.
Los detenidos han sido puestos a disposición de los Juzgados de Tolosa y Cartagena. Se les imputan delitos de estafa, acceso ilegal a sistemas informáticos, blanqueo de capitales, falsedad documental y pertenencia a grupo criminal. La Ertzaintza mantiene abierta la investigación ante la sospecha de que existan más víctimas afectadas por esta red de cibercriminalidad.







