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Carlos Franco, el pintor de la Plaza Mayor de Madrid, firma el cartel de la Feria del Toro 2026 de Pamplona

Un toro en carrera sobre una alfombra carmesí protagoniza la imagen de la 66.ª edición de una feria que arranca su cuenta atrás

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Carlos Franco, con el cartel

Detalle del cartel

Carlos Franco,

Un gato que apareció casi por accidente, una copa de vino escondida en la geometría y una arena que recuerda más al morado que a la tierra amarilla. Así es el cartel que anuncia la Feria del Toro 2026 de Pamplona, firmado por el pintor madrileño Carlos Franco y presentado esta semana en un acto que supone el pistoletazo oficial de salida a la 66.ª edición de la Feria-la numeración descuenta los dos años de pandemia desde que en 1959 adoptara su nombre actual.

Un artista con raíces en Pamplona

La elección de Carlos Franco no es casual. Nacido en Madrid en 1951 e integrado en la llamada nueva figuración madrileña de los años 70, Franco tiene con Pamplona una historia personal que precede con mucho a este encargo. Fue precisamente aquí, en la sala Doncel de la capital navarra, donde celebró su primera exposición individual. "La primera exposición que hice en mi vida", reconoció el propio artista durante el acto de presentación, emocionado al recordar aquel primer paso que lo conectó con pintores y amigos navarros con los que mantuvo relación durante décadas.

Esa vinculación continuó años después cuando Franco dirigió los trabajos de las pinturas murales de la Real Casa de la Panadería de la Plaza Mayor de Madrid, uno de sus proyectos más emblemáticos, para el que contó con un equipo de artistas navarros encabezado por Pachi Irigoyen, a quien quiso mencionar expresamente.

Su relación con el mundo taurino también viene de lejos. Su padre le llevó a los toros con siete años —la primera corrida que vio fue la alternativa de Curro Romero en Madrid—, y ese vínculo temprano ha ido dejando huella en su obra: entre 2008 y 2009 presentó la serie Tauromañias en el Museo de Navarra, y en 2017 firmó el cartel de la Maestranza de Sevilla, y en 2022 el de la corrida goyesca de Ronda.

Lo que el cartel esconde

Franco explicó con detalle y con la naturalidad de quien habla de algo que le pertenece el proceso creativo que dio forma a la obra. El punto de partida fue una composición geométrica que él mismo describe como "triangular", donde las curvas que enmarcan la imagen forman, en realidad, la silueta de una copa. Una referencia velada —y confesada con humor— a sus propias vivencias en los Sanfermines.

El elemento central es un toro en plena carrera avanzando sobre lo que el autor llama "una alfombra roja": una franja bermellón que parte la composición y que conjuga dos ideas, la solemnidad de lo que viene y el rastro de vino que deja una copa vaciada. La arena no es amarilla sino tira hacia el morado, fiel al recuerdo que Franco guardaba de la plaza pamplonesa.

Y luego está el gato. "Es un dato autobiográfico", admitió Franco. Un día apareció en el lienzo sin haberlo planeado, se quedó porque le hizo gracia, y ya forma parte del cartel. Arriba, unas telas delimitan el espacio interior de la composición. Abajo, junto a los hierros de las ganaderías, aparece la imagen de San Fermín, recuperada directamente de carteles históricos.

El texto —"Feria del Toro"— queda parcialmente oculto detrás del animal, con la R escondida bajo la figura. No es un descuido sino una decisión compositiva. La prueba definitiva de que funciona la dio su propia nieta de cuatro años, que lo leyó completo sin dificultad.

Técnica y edición

La obra está realizada sobre lienzo con una combinación de acrílico muy aguado y gouache, dos técnicas que Franco usó de manera complementaria. Sin óleo. Se han editado 1.500 carteles en formato grande y 1.750 en tamaño mediano, impresos en Gráficas Castuera. Se pueden adquirir en la tienda de recuerdos de la plaza de toros y en las oficinas de la misma a 5 y 4 euros respectivamente, además de en otros puntos de venta de la ciudad.

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