Al cumplirse 90 años del golpe de Estado de 1936, la Agrupación de Asociaciones Memorialistas ha emitido un comunicado para reivindicar la memoria histórica en Navarra y exigir la eliminación de la simbología franquista que aún permanece en pie. Los colectivos sociales han centrado sus reclamaciones en la necesidad de aplicar los principios de verdad, justicia y reparación, señalando que las víctimas de la dictadura continúan esperando medidas institucionales que garanticen la dignidad y la no repetición de los crímenes.
Colocación de una placa en la calle Ansoleaga y el mapa de la represión histórica en Pamplona
En el marco de esta conmemoración, las asociaciones han procedido a declarar de forma simbólica como Lugar de Memoria el antiguo cuartel de la Guardia Civil, que estuvo ubicado en los números 12 y 14 de la calle Ansoleaga de Pamplona hasta el año 1959. En este punto exacto fue asesinado el 18 de julio de 1936 el comandante Rodríguez-Medel tras ordenar a los guardias civiles de Navarra concentrarse en Tafalla para repeler la sublevación militar, convirtiéndose en el primer asesinado del territorio por mantenerse leal a la República. Cuatro tropezones recuerdan también en el número 16 a otros tres agentes de dicho cuartel que fueron detenidos y posteriormente asesinados.
Los portavoces memorialistas recuerdan que en Navarra se inició entonces una ley del terror que provocó la desaparición y el asesinato de más de 3.700 personas, así como la represión de más de 30.000 ciudadanos por sus ideas republicanas, de izquierdas, nacionalistas, anarquistas o feministas. El comunicado detalla la existencia de múltiples centros de detención y represión distribuidos por la geografía foral, citando espacios como el cuartel falangista en Salesianos, el carlista en Escolapios, la Comandancia militar, la cárcel provincial, el puesto de mando carlista en la Plaza del Castillo, la Plaza de Toros, la Ciudadela, el convento de la Merced y el Fuerte de San Cristóbal, así como los sótanos de ayuntamientos y los centros que posteriormente tomaron el relevo en la avenida de Galicia y el Gobierno Civil.
Exigencia al Ayuntamiento de Pamplona para eliminar los símbolos de exaltación fascista
Ante este escenario histórico, las agrupaciones memorialistas han anunciado que presentarán una solicitud oficial en los próximos días para que el Gobierno de Navarra declare y señale formalmente como Lugares de Memoria todos los centros de detención de Pamplona y del resto de la comunidad, además de incorporar esta materia como una unidad pedagógica obligatoria en el sistema de enseñanza.
La principal reivindicación política y urbanística se ha dirigido directamente al consistorio de la capital navarra. Las asociaciones exigen al Ayuntamiento de Pamplona que proceda al derribo del Monumento a los Caídos, rechazando cualquier opción de reconversión arquitectónica. Según defiende el colectivo, este espacio de exaltación de los verdugos no puede ser transformado en un museo memorial, argumentando que los verdaderos lugares de memoria deben ceñirse exclusivamente a los espacios donde se ejerció la represión franquista.







