Un año y medio después de que entrara en vigor la obligación, el Casco Antiguo de Pamplona avanza a ritmo desigual hacia la adaptación acústica de su hostelería. De los 130 bares y cafeterías obligados a instalar un vestíbulo estanco —la llamada doble puerta— para poder emitir música en horario nocturno, poco más de cuatro de cada diez han dado ya algún paso formal: obras terminadas, licencia concedida o solicitud presentada. El resto suma un variopinto registro de exenciones pedidas, expedientes abiertos y silencios administrativos.
La norma lleva en vigor desde enero de 2025
El artículo 89 del Plan Especial de Protección y Reforma Interior del Casco Antiguo, que establece la obligatoriedad del vestíbulo estanco en locales con actividad musical nocturna, data de 2017, pero contó con una moratoria que lo mantuvo en suspenso hasta el 1 de enero de 2025. No fue hasta junio de ese mismo año cuando el Ayuntamiento comenzó las inspecciones para verificar su cumplimiento.
El balance a día de hoy: 26 establecimientos ya tienen la doble puerta instalada; seis más cuentan con la licencia de obra concedida; y otros 25 la han solicitado. En total, 57 locales —el 43,85% del total— están en regla o en proceso de estarlo.
La vía alternativa: renunciar a la música nocturna
Otros 41 bares han elegido un camino diferente: solicitar una modificación de licencia que les exime de instalar el vestíbulo estanco a cambio de no emitir música entre las 23:00 y las 7:00 horas. Esta salida, respaldada por la mayoría de la Corporación Municipal, representa el 31,54% de los afectados y está pensada para locales que no quieren vincular su actividad al ocio nocturno musical.
Con ambas vías sumadas —obras y cambio de licencia—, más del 75% de los 130 establecimientos habrá dado una respuesta formal a la norma.
Expedientes, multas y licencias caducadas
El margen restante presenta una imagen más fragmentada. Quince locales han solicitado una exención por razones técnicas. Diecisiete aún no han comunicado ninguna intención al Ayuntamiento, y sobre ellos el Consistorio actuará de oficio, aunque abrirá un período de alegaciones antes de modificarles la licencia.
Las inspecciones realizadas desde junio de 2025 derivaron en 41 expedientes disciplinarios. De ellos, 13 se convirtieron en expedientes sancionadores con multas de 2.203,71 euros cada uno, la cuantía de grado medio prevista por la legislación foral de ordenación del territorio y urbanismo.
El trabajo inspector también ha servido para sanear el registro de licencias: cinco ya han sido declaradas caducadas y una sexta está en trámite, lo que cierra la puerta a posibles reactivaciones futuras de locales que llevan años sin actividad.
El objetivo: menos ruido nocturno, más convivencia
El Ayuntamiento prevé que el proceso culmine con una reducción progresiva de establecimientos con música de madrugada, un aumento de locales adaptados con vestíbulo estanco y la desaparición definitiva de licencias inactivas. Un escenario que, sobre el papel, debería traducirse en menos conflictos acústicos en uno de los barrios con mayor presión hostelera de Pamplona.

