Noguerol, firma de dirección financiera externa y planes de reestructuración empresarial con más de dos décadas acompañando a empresas en procesos de viabilidad e insolvencia, hace público el caso de una pyme que recuperó 127.500€ de liquidez en solo 120 días
La empresa protagonista del caso, dedicada a los servicios B2B, había incrementado su actividad, mantenía una cuenta de resultados positiva y no había perdido clientes. Sin embargo, el crecimiento estaba consumiendo más liquidez de la que generaba. En apenas 120 días, sin aumentar ventas ni contratar nueva financiación, consiguió recuperar 127.500€ de tesorería mediante la reorganización de su gestión financiera.
Según explica Noguerol, este caso refleja un patrón recurrente en sus servicios de Dirección Financiera Externa y Planes de Reestructuración Empresarial: empresas que, pese a ser rentables, terminan entrando en tensión financiera por un crecimiento mal financiado.
Entre enero y septiembre de 2025, 40.042 empresas y autónomos entraron en concurso de acreedores en España, un 44,4% más que el año anterior, según el Colegio de Registradores. Por su parte, el último Indicador CEPYME registró 3.212 procedimientos durante el cuarto trimestre, una de las cifras más elevadas de la serie histórica.
Lo llamativo, según Noguerol, no es el incremento de los concursos de acreedores, sino el perfil de muchas de las empresas afectadas. Una parte significativa de los concursos corresponde a compañías que venían creciendo en facturación, ampliando equipo y sumando clientes hasta meses antes de presentar la solicitud.
"Crecer obliga a financiar más existencias, más nóminas y más estructura, y eso consume caja antes de que ese crecimiento se traduzca en cobros. Si la financiación no acompaña ese ritmo, la empresa puede ser rentable sobre el papel y al mismo tiempo quedarse sin tesorería" explica Carlos Noguerol, fundador de Noguerol.
Las pymes españolas siguen operando con un periodo medio de cobro de 79 días y una ratio de endeudamiento del 80,5%, según el último informe de CEPYME. La rentabilidad media de las pequeñas empresas continúa un 14,8% por debajo de los niveles de 2019 ajustada por inflación.
En ese contexto, decisiones que parecen razonables en fase expansiva (asumir un pedido grande, abrir una segunda línea de negocio, contratar antes de tiempo) pueden empujar a la empresa a una tensión de liquidez de la que es difícil salir sin reestructurar.
Noguerol identifica cuatro señales recurrentes previas al concurso: ventas crecientes con margen real desconocido, ciclo de caja desalineado con la financiación, deuda suscrita mal estructurada en el balance y ausencia de un cuadro de mando que permita anticipar las necesidades de tesorería con varios meses de margen.
La Ley 16/2022 introdujo herramientas preconcursales para actuar antes del colapso. Los planes de reestructuración permiten renegociar deuda con bancos y proveedores sin entrar en concurso, siempre que la empresa siga siendo viable.
"El problema es que muchas compañías llegan tarde a esa fase. Cuando la situación se trabaja con seis o nueve meses de antelación, el margen para reordenar el balance es real. Cuando se trabaja con tres semanas, las opciones se reducen drásticamente", apunta Noguerol.
El diagnóstico financiero temprano y la anticipación, más que el tamaño o el sector, marcan la diferencia entre convertir el crecimiento en una palanca o acabar arrollado por él.





