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El caso de Manuel Blanco Romasanta tiene un enfoque diferente con ‘Yo, Romasanta. Los papeles de Nombela’

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J.D. Morán, seudónimo con el que firma el autor de Yo, Romasanta. Los papeles de Nombela, se ha inspirado en su propia necesidad de reinterpretar los hechos que rodearon el caso de Manuel Blanco Romasanta, alías el “hombre lobo”. De hecho, él mismo destaca “el nuevo enfoque que ahora se le da a un caso tenido desde hace años como el del primer killer de este país, Manuel Blanco Romasanta, el hombre lobo. Tras casi dos siglos de la historia de un asesino de nueve personas y dos leyendas, pongamos ahora que nunca hubiera muertes igual que nunca hubo cadáveres”. 

Publicada en Círculo Rojo Grupo Editorial, el lector va a encontrar, según las palabras del propio autor, un trabajo de ficción inspirado en hechos reales, en el que el lector deberá tener en cuenta siempre que solo una pequeña parte es lo primero, ficción, sin que por ello no pudiera haber sucedido realmente. Lo que sucedió entonces en la Galicia profunda del siglo XIX, sucumbe ahora en el agujero negro del lugar más alejado de todos los mares y océanos que bañan esta Península, Nombela.

Sinopsis

Yo, Romasanta. Los papeles de Nombela es la reinterpretación de los hechos que convirtieron a Romasanta en «el hombre lobo» y el primer killer del país. Pero, ¿y si Romasanta nunca fuera tal, ni a los desaparecidos hubiera dado muerte como él dijo y la justicia sentenció? ¿Y si el negocio de la grasa humana no fuera más que producto de la rumorología? ¿Y si la leyenda no fue más que la proyección de una historia plagada de dudas?

La investigación sufre un vuelco considerable con solo afrontar la adecuada reinterpretación de lo sucedido. Entonces cambia totalmente la historia, los papeles de los actores y la suerte de las víctimas. Así que ahora está el relato novelado de una historia de licantropía sin licántropo; de muertos sin muertes ni cadáveres; de casi siempre el mismo viaje a cualquier parte menos a donde él dijo; de la búsqueda de una prosperidad invocada, pero jamás alcanzada; y de un todo que la justicia sentenció como más le convino.

Para ello, bastó con introducir un solo elemento. El que resuelve que no tuviera por qué haber cadáveres si vivos valían más que muertos. Por más que el giro pueda parecer inverosímil y el guion osado, la reinterpretación de los hechos no precisó alterar nada de lo sucedido, solo interpretarlo de otro modo. A primeros de 2017, alguien desde la localidad toledana de Nombela aportó el indicio del que arrancó esta historia.

Autor

J.D. Morán es el seudónimo con el que el autor afronta el relato novelado de una historia que abordó en anteriores ocasiones desde el campo de la investigación. De ahí que el seudónimo no responda a un deseo de ampararse en el anonimato, sino a la idoneidad de discernir entre novela y todo lo anteriormente por él publicado en las últimas tres décadas.

Aunque el de Romasanta se considera uno de los casos de licantropía más notorio y preclaro del siglo XIX, en este trabajo, el autor lo pone en duda con solo una adecuada reinterpretación de los hechos. Solo con eso y sin necesidad de tocar nada más. Nada se cambia, basta con leerlo de otra forma.


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