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El 60 % de los pacientes críticos requieren la intervención logopédica precoz, por Valeria Bondarenko

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El ser humano tiene una serie de necesidades básicas que se convierten en vitales a lo largo de toda la vida. Dentro de estas se pueden encontrar funciones como la nutrición, la comunicación y la respiración. Después de un período largo de intubación, al que se enfrentan las personas ingresadas en la UCI, se pueden observar secuelas muy importantes a nivel general, ya que se ven comprometidas estas necesidades básicas de las que se hablan.

La duración de la intubación está directamente relacionada con la presencia de secuelas en la salud que pueden aparecer a posteriori. A partir de las 24 horas de intubación ya se pueden observar lesiones a nivel laríngeo que, a su vez, se manifiestan en forma de alteraciones de la voz, deglución y respiración. Aun así, la severidad de estas últimas y su recuperación dependerá también de otros factores como el tamaño del tubo endotraqueal o si la intubación se realizó de emergencia.

Hay un pequeño porcentaje de pacientes que recupera sus habilidades vitales tras 11-16 horas de reposo total. Aun así, es muy probable que estas personas presenten dolor persistente en la garganta acompañado de la sensación de cuerpo extraño que les impide deglutir hasta su propia saliva de manera eficaz.

Sin embargo, en algunos casos, reaprender a dominar las funciones vitales como la respiración, la alimentación y la comunicación puede resultar complicado por diversas causas. Según las últimas declaraciones, la recuperación del 60 % de los pacientes críticos requiere una mayor presencia de logopedas para actuar de forma urgente mientras permanecen en la UCI. Ahí es donde entra en acción algunos logopedas especializados en el área como Valeria Bondarenko.

En las épocas donde más se vio afectada la salud de los ciudadanos se llega a ver a más de 5000 personas ingresadas en las Unidades de Cuidados Intensivos a nivel nacional. Lo que supuso una ocupación del casi 80 % de las camas en las UCIs en comunidades como la Comunidad Valenciana, La Rioja, Cataluña y Madrid. (Fuente Ministerio de Sanidad)

Viendo ese aumento de población ingresada en las UCIs, la necesidad de la presencia de profesionales rehabilitadores como son los logopedas también ha crecido. La labor del logopeda dentro de ese servicio hospitalario reduce el tiempo de la estancia de los pacientes y mejora su bienestar una vez son trasladados a planta.

¿Qué se entiende por logopeda?

El profesional especializado en la logopedia se le conoce como logopeda. Esta es una disciplina científica y profesión encargada de estudiar, investigar, prevenir, evaluar, diagnosticar y tratar todo lo relacionado con la comunicación humana como el lenguaje, el habla, la voz, la audición y las funciones orales no verbales.

De acuerdo a un artículo publicado en la Revista de Logopedia, Foniatría y Audiología, aquellos pacientes que ingresan a la Unidad de Cuidados Intensivos pueden generar alteraciones en deglución y comunicación, como consecuencias de patologías de base o por tratamientos e intervenciones usadas para preservar la vida.

En estos casos, el papel de logopeda es promover la calidad de vida desde la rehabilitación del paciente en los procesos de deglución, mejorar el bienestar comunicativo de pacientes, profesionales y familiares, para así, a su vez, incentivar la humanización dentro de las unidades de cuidados intensivos.

Importancia de la logopedia

Esta es una disciplina encargada del estudio, prevención, diagnóstico e intervención de alteraciones del lenguaje oral y escrito, el habla, la voz, la comunicación, los trastornos del lenguaje y las demás funciones orales no verbales.

La profesión tiene la habilidad de tener un gran impacto en la población y, especialmente, en personas, ya sea adultos o niños, con patologías neurológicas que sufren de alguna disfunción en la comunicación o deglución.

Dentro de las alteraciones de deglución que se pueden manifestar en pacientes críticos es la disfagia orofaríngea, un problema que afecta directamente a la calidad de vida tanto del que la padece como de sus cuidadores.

¿Qué se entiende por Disfagia Orofaríngea?

Se trata de una alteración en la función deglutoria que repercute en la alimentación y nutrición desde el inicio. Es decir, no solo se ve afectada la acción de deglutir o tragar, sino también la propia preparación y propulsión del bolo alimenticio hacia la faringe y después la apertura del esfínter esofágico superior.

Esta dificultad puede aparecer por diversas causas, entre ellas, una intubación prolongada. Según los datos proporcionados por Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC) en uno de sus últimos comunicados, desde el inicio de la pandemia por Covid-19 los casos de disfagia han aumentado en un 56 %.

El motivo de esto último se debe a que, como todos saben, la enfermedad provocada por Covid-19 en su manifestación más grave cursa con insuficiencia respiratoria que, en muchos casos, implica el uso de soportes respiratorios que incluyen la intubación endocraneal. Lo que puede conducir, además, a una parálisis faríngea o laríngea y pérdida de la fuerza muscular en el área comprometida. Todo ello dificulta el paso de los alimentos desde la boca a la garganta y posteriormente al esófago.

¿Cuáles son los síntomas?

Dentro de los síntomas comunes de la disfagia orofaríngea se encuentra la sialorrea, o exceso de salivación, voz ronca, hipersensibilidad o hiposensibilidad intraoral, reflujo gástrico, regurgitación o el regreso de los alimentos a la boca, desnutrición, dolor al tragar y tos constante con determinados alimentos, entre otros.

El logopeda es el profesional rehabilitador importante en la disfagia

El papel del logopeda en la rehabilitación de los pacientes críticos es crucial, tal como se comentaba al inicio del artículo. Su labor puede comenzar incluso desde que las personas se encuentran en estado de mínima respuesta. Aquí, a nivel deglutorio se realizan maniobras terapéuticas necesarias para que el paciente pueda, en primer lugar, manejar sus propias secreciones. Todo ello requiere vocación, conocimiento, especialización y paciencia.

Poco a poco, cuando se produce cierta estabilidad con respecto a la salud general, se van ampliando los objetivos mediante el uso de técnicas compensatorias como cambios posturales, modificación de las texturas, incremento sensorial y modificación de volumen del alimento, con lo que en muchas ocasiones se consigue trasladar a los pacientes a planta alimentándose por boca.

Los logopedas favorecen la Comunicación en la UCI entre el paciente y los profesionales sanitarios

Otro papel importante del logopeda en la UCI es el dotar a los pacientes en la UCI de un sistema de comunicación óptimo y personalizado para que puedan ser entendidos por otros profesionales sanitarios (médicos, enfermeros, fisioterapeutas, etc.) y sus familiares.

No se puede olvidar de que la comunicación es otra necesidad básica del ser humano que en el momento en el que se ve afectada repercute negativamente en el bienestar de la persona.

En este caso, el logopeda también puede comenzar su labor desde que el paciente se encuentra en el estado mínimo de respuesta. Para ello, se comienza con una estimulación basal hasta lograr un estado de conciencia que le permitirá utilizar un sistema aumentativo y alternativo de comunicación (SAAC) y de allí en adelante regresar (siempre que sea posible) a la comunicación oral. Para ello, siempre se tienen en cuenta algunos factores como: el estado de alerta del paciente, capacidad atencional, movilidad, discriminación visual, lesión cerebral, etc.

Más logopedas en las UCIs menos gasto público en Sanidad

En resumen, teniendo en cuenta todo lo expuesto en este artículo se puede determinar que la presencia de los logopedas en las UCIs hospitalarias es más que necesaria y que, a día de hoy, no está cubierta a nivel nacional.

La carencia de profesionales como logopedas en las Unidades de Cuidados Intensivos impide una rápida evolución de casi el 60% de los pacientes críticos, ya que sus dificultades no son tratadas desde el inicio de su aparición y, por tanto, se está alargando su permanencia en ese servicio hospitalario que está repercutiendo en la calidad de vida de estas personas y sus familiares. Además de aumentar los costes del gasto público en sanidad.


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