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¿Cuál es la mejor opción entre bootstrappear o una inversión venture capital?

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Cuando se trata de acceder a capital para iniciar o hacer crecer un emprendimiento, las startups tienen a su disposición múltiples vías (la mayoría incluyendo intercambios de equity). Una de las decisiones más difíciles a las que se enfrentan los founders es si financiarse orgánicamente con recursos propios (bootstrapping) o encontrar financiamiento por inversores de capital de riesgo (venture capital). Ambos enfoques son muy diferentes y su elección dependerá de las condiciones particulares de cada negocio.

En este contexto, se consulta a Federico Orsi, especialista en finanzas y startups, para que dé su opinión y explique las ventajas y desventajas de cada alternativa, para que así las empresas puedan decidir la mejor opción dependiendo de sus necesidades.

Financiación para startups: bootstrapping vs. venture capital

En primer lugar, Federico comenta que «El dinero para una startup es una de las variables fundamentales para su supervivencia y crecimiento, así como lo son el proyecto y el equipo. Sin capital, un emprendimiento no podrá desarrollar su modelo de negocios en todo su potencial. El dinero es como ir a cargar combustible para el auto: una inyección de capital permite viajar muchísimo más rápido y con mayor potencia. Sin embargo, hay empresas que han logrado crecer con sus propios recursos, aunque obviamente de forma más lenta. Esto es una decisión fundamental: si levantar capital externo o crecer con tus flujos».

«El término bootstrapping hace referencia a la puesta en marcha de un negocio sin ayuda o capital de externos; este mecanismo le permite al founder mantener el pleno control del negocio y tener la flexibilidad de decidir cómo y cuánto crecer. Tiene la ventaja de que el founder puede dedicar 100% de su esfuerzo y tiempo en hacer crecer el negocio, y no en lidiar con muchísimas reuniones con inversores y cumplir sus requerimientos». Sin embargo, no todas son ventajas. Federico comenta que «La principal desventaja de este sistema es que el crecimiento puede ser mucho más lento debido a la falta de recursos; las startups suelen tardar años en alcanzar su punto de equilibrio y convertirse en empresas rentables. No obstante, hay casos de unicornios que han logrado llegar a valuaciones de 1 billón de dólares con bootstrapping, tal como Mailchimp o Atlassian, que tardaron varios años desde su fundación hasta levantar su primera ronda de capital externo».

Por otro lado, el experto en finanzas para startups destaca que «El venture capital (VC) se ha convertido en el tipo de financiamiento más popular en el mundillo startup. Concretamente, en Latinoamérica, alcanzó un incremento de casi 2.000 % entre 2016 y 2021. El VC es un mecanismo mediante el cual un inversor le otorga a las startups los recursos financieros necesarios para su crecimiento, a cambio de participaciones accionarias en el proyecto (equity)». Como sugerencia a los emprendedores buscando capital externo, Federico menciona «Un consejo clave es no ceder tanto equity en rondas iniciales. Luego de sucesivas rondas, tienen lugar diluciones y es posible que el equipo fundador ya no tenga el control del proyecto. Resulta fundamental estimar una valuación post-money que sea razonable y consistente con los fundamentals del proyecto, que sea buena tanto para los founders como para los inversores».

Entonces, ¿Cuál es la mejor opción para las startups?

De acuerdo al análisis de Orsi, parecería que no existe un modelo de financiamiento que sea mejor que otro. La elección de financiamiento privado o vía capital de riesgo dependerá de las condiciones particulares de cada startup, de su mercado y de las expectativas de cada founder.

Cada opción tiene pros y contras y que son importante de barajar a la hora de tomar una decisión. «Las startup bootstrapped pueden verse limitadas en cuestión de crecimiento a corto plazo debido a la falta de fondos, lo que puede hacerle perder oportunidades en el mercado; mientras que, las empresas que adquieren el financiamiento venture capital pueden correr el riesgo de perder el control mayoritario de sus startups y, por ende, requerir validación de los inversores en determinadas decisiones estratégicas», concluye Federico.


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