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Al igual que las interminables horas en aquellos duros pupitres de madera que llenaban las aulas de la EGB, la noche del sábado quedará en la memoria de los miles de asistentes que acudieron al Bilbao Arena de Miribilla

La nostálgica velada de música y baile comenzó con una apoteósica versión de  «Bienvenidos» de Miguel Ríos a cargo de Carlos Latre, maestro de ceremonias del evento. El público calentó la garganta coreando los grandes hits de la noche, las sintonías de los anuncios más míticos de la de la televisión, e incluso la alienación del Athletic del año 84.

Las actuaciones de Amistades Peligrosas, OBK, Javier Ojeda, La Guardia y Javier Andreu, se alternaron con flashbacks audiovisuales que hacían las delicias del concurrente, recordando series como Verano Azul, La Bola de Cristal, El Príncipe de Bel Air o películas como Star Wars, Regreso Al Futuro e incluso Rambo.

Tampoco faltaron las sintonías de dibujos animados como La Abeja Maya, Heidi o Fraggle Rock que animaron la abarrotada pista. A ritmo de Dolce Vita y Boney M, los pinchadiscos dieron paso a Doctor Deseo. El bilbaíno matizó con calidad musical la noche, delintando con «Dulce Locura,»  sorprendiendo junto a Aiora Rentería de Zea Mays con «Abrázame» y recreándose con «La Chica del Batzoki».

En el lamentable playback de Pino D’Angio, gran parte de los 7.000 espectadores aprovecharon para reponer fuerzas. Los tributos a Michael Jackson, Queen, Grease y Dirty Dancing complementaron a la perfección los juegos musicales del polifacético Carlos Latre, que solo ante el peligro dirigió de sobresaliente el show. Aburrió y aporreó los tímpanos Pablo Carbonell con Toreros Muertos.

Menos mal que Miguel Costas de Siniestro Total volvió a despertar las gradas inundado de rock el Bilbao Arena. Los pinchadiscos ,junto a Carlos Latre, quemaron de manera sensacional los grandes temas del pop español y de la música dance de la época.

La guinda a la gran noche la puso Seguridad Social, con los acordes de «Quiero Tener Tu Presencia», «Comeranas» y un «Chiquilla» que traspasó las paredes del recinto vizcaíno. Los valencianos finalizaron su pase con una fresca versión de «Un Beso y Una Flor» de Nino Bravo. Magistral evento que tras el éxito en su primera edición, apunta maneras para repetir.


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