La Agencia Vasca del Agua (URA) ha puesto en funcionamiento el nuevo colector Goitondo-Ermua, una infraestructura hidráulica clave que ya deriva las aguas residuales de los municipios de Ermua y Mallabia hacia el sistema general de saneamiento del Bajo Deba. Gracias a esta actuación, los vertidos urbanos e industriales de la zona reciben un tratamiento adecuado en la Estación Depuradora de Aguas Residuales (EDAR) de Apraiz, ubicada en Elgoibar, antes de ser devueltos a la naturaleza.
Esta obra supone un punto de inflexión para el medio ambiente, ya que reduce de forma drástica la presión contaminante sobre el río Ego, un cauce fluvial que ha sufrido históricamente el impacto de la actividad humana y fabril de su entorno.
Infraestructura hidráulica y gestión de vertidos en el Bajo Deba
La conducción principal cuenta con una longitud cercana a los 1.800 metros y se extiende en paralelo al río Errekazabaleta. Su función principal es conectar el tejido empresarial de Mallabia con la red de Ermua, dando servicio directo a las 17,23 hectáreas que componen los cuatro polígonos del área de Goitondo.
El sistema está diseñado para asumir un caudal medio de 15,5 litros por segundo. Aunque esta cifra equivale al volumen que genera una comunidad de 4.500 habitantes, la carga contaminante es mucho mayor debido al perfil industrial de las empresas conectadas. Además, la planificación del proyecto contempla futuras ampliaciones para enlazar el barrio de Berano y los nuevos desarrollos urbanísticos de Okinzuri.
Retos técnicos en la ingeniería de saneamiento ambiental
La construcción del colector ha supuesto un desafío técnico de gran envergadura durante sus 24 meses de ejecución. Los operarios han trabajado en un espacio muy confinado, limitado por la proximidad del río, la carretera foral BI-2301 y varias rutas peatonales.
Los equipos de ingeniería han tenido que abrir zanjas con profundidades superiores a los 4,5 metros para salvar el cauce del río en varios puntos. Asimismo, los trabajos exigieron mantener activas las redes de servicios existentes y aplicar protocolos especiales de seguridad al excavar en suelos inventariados como potencialmente contaminados. La inversión final del proyecto ha alcanzado los 3,49 millones de euros.
Recuperación ecológica de los ríos de la comarca
Este proyecto pone fin a dos décadas de intervenciones intermitentes orientadas a unificar el tratamiento de aguas en la zona. El avance actual se suma a hitos previos como el desmantelamiento de la antigua depuradora de Mallabia, que fue sustituida por un sistema de bombeo hacia el centro de Ermua.
El plan integral de saneamiento ha salido adelante mediante la coordinación técnica entre la agencia autonómica, el Consorcio de Aguas de Gipuzkoa y las administraciones locales implicadas.


