El informe “Percepción de los Entornos Seguros en el Deporte”, elaborado por Kunina Sports and Education con el respaldo del Gobierno Vasco, ha arrojado datos esclarecedores sobre la realidad de los menores en el ámbito deportivo. Según la encuesta realizada a 560 jóvenes de los tres territorios de Euskadi, el 65,1% de las personas menores afirma no haber vivido personalmente situaciones de violencia. Sin embargo, el estudio pone el foco en el 34,9% restante que sí ha experimentado conflictos, destacando que el 81% de estos casos corresponden a violencia psicológica y emocional, manifestada a través de gritos e insultos.
La consejera de Bienestar, Juventud y Reto Demográfico, Nerea Melgosa, ha subrayado la importancia de no normalizar estos comportamientos. "Es necesario trabajar desde la prevención y la detección, dotando a los menores de herramientas de autoprotección para que visibilicen estas conductas", ha señalado, incidiendo en que el principal motivo de inseguridad proviene del trato inadecuado de algunos adultos, ya sean entrenadores o familiares.
Impacto emocional y falta de respuesta institucional
Uno de los datos más alarmantes del informe revela una quiebra en la gestión de estos conflictos: el 52% de las víctimas verbalizó la violencia sufrida a su entorno cercano, pero en el 69% de las ocasiones no se tomó ninguna medida. Esta inacción deriva con frecuencia en el abandono de la práctica deportiva o en cambios de club, afectando gravemente al bienestar emocional de los niños, niñas y adolescentes.
El estudio diferencia también los tipos de agresión por género y modalidad. Mientras que el 17% refiere violencia física vinculada a la alta competición (golpes o peleas), un 2% señala situaciones de violencia sexual o negligencia. En este contexto, el experto Iñaki Alonso ha recordado que Euskadi es pionera al contar con una "caja de herramientas" legal y figuras específicas de protección de la infancia en los clubes de deporte escolar.
Retos para una nueva cultura del buen trato
El informe concluye con recomendaciones urgentes integradas en la Estrategia Vasca contra la Violencia hacia la Infancia. Entre las líneas de actuación prioritarias destacan:
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Capacitación de menores para desnaturalizar conductas dañinas.
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Promoción de la parentalidad positiva para que las familias actúen como garantes de entornos seguros.
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Formación obligatoria para monitores y responsables de protección en clubes.
El objetivo final es transformar la cultura deportiva actual, priorizando el disfrute y el "Tercer Tiempo" frente a la presión excesiva por los resultados. El Gobierno Vasco y las Diputaciones Forales continuarán reforzando la difusión de canales de denuncia para asegurar que ningún episodio de violencia quede sin respuesta en el ecosistema deportivo vasco.






