El Vicelehendakari y consejero de Economía, Trabajo y Empleo, Mikel Torres, ha defendido que el futuro de la competitividad de Euskadi pasa por reforzar el talento, el empleo de calidad y la colaboración entre instituciones, empresas, universidades y centros tecnológicos. Durante la clausura de la gala del 50 aniversario de KPMG País Vasco, Torres ha reivindicado un modelo de crecimiento que combine productividad, innovación y cohesión social para afrontar con garantías las transformaciones tecnológicas, energéticas, demográficas y geopolíticas que marcarán los próximos años.
En su intervención, el consejero ha señalado que la competitividad constituye el principal desafío económico de esta nueva etapa. Una meta que debe entenderse como la capacidad de generar más valor, más productividad y más bienestar. Torres ha defendido que el territorio cuenta con fortalezas sólidas gracias a su base industrial, su capacidad innovadora, su sistema de formación, la internacionalización de sus empresas y su apuesta por la transición energética y digital. Asimismo, ha destacado que, pese a la incertidumbre internacional, la economía vasca continúa mostrando una evolución positiva apoyada en el consumo, la inversión y la creación de empleo.
El impacto de los fondos europeos y el reto del relevo generacional
No obstante, ha advertido de que la complejidad del contexto internacional exige reforzar la capacidad de anticipación y resiliencia del tejido económico. En este sentido, ha abogado por fortalecer las cadenas de suministro, diversificar mercados y proveedores y avanzar hacia modelos productivos más sostenibles, recordando que la apertura internacional obliga a ser más resilientes.
El Vicelehendakari ha subrayado la importancia de la inversión pública y privada como uno de los motores fundamentales de la competitividad, remarcando que inversión, innovación y empleo forman parte de una misma ecuación. En esta línea, ha puesto en valor el impacto de los fondos europeos Next Generation, cuya inyección de más de 4,3 millones de euros ha contribuido a incrementar el PIB vasco en 1,3 puntos porcentuales y a crear 10.000 empleos, además de acelerar inversiones estratégicas, impulsar la modernización empresarial y reforzar la capacidad competitiva de la economía.
Uno de los ejes centrales de su discurso ha sido el papel de las personas. Torres ha defendido que el talento será el factor decisivo y ha advertido de la necesidad de prepararse para el relevo generacional que afrontará el mercado laboral durante la próxima década, asegurando que no tiene sentido separar las políticas económicas de las laborales y sociales. A su juicio, el empleo de calidad, decente y seguro, es una ventaja competitiva y la formación es una inversión estratégica.
Finalmente, ha insistido en que la competitividad debe ir ligada a la inclusión, advirtiendo de que una sociedad que desaprovecha potencial humano renuncia a parte de su desarrollo. En este contexto, ha apostado por la gobernanza colaborativa para sumar capacidades entre instituciones, empresas, el sistema educativo y el sector financiero ante los retos del futuro.












