Un grupo de fieles ha puesto en marcha una campaña de recogida de firmas en apoyo a don Javier Aizpún, párroco de Huarte y canónigo de la Catedral, que atraviesa una situación de controversia pública a raíz de unas declaraciones suyas en la red social X. La iniciativa, bajo el lema "Javier Aizpún no está solo", se ha difundido mediante un comunicado dirigido al Arzobispado de Pamplona y Tudela y un formulario habilitado en internet para recabar adhesiones.
En el texto, los promotores manifiestan su "apoyo y acompañamiento" al sacerdote y sostienen que Aizpún representa no solo a quienes acuden a misa, sino también a "muchos navarros y españoles" que, según afirman, ven en él la defensa de las "raíces cristianas" y la cultura frente a lo que consideran una campaña de señalamiento en su contra.
El comunicado pide expresamente al Arzobispado que no convierta al párroco en "un chivo expiatorio" ni lo "abandone" ante la exposición pública, y reclama a la jerarquía eclesiástica mayor firmeza en la defensa de sus sacerdotes. Los firmantes remiten además un mensaje directo a Aizpún, al que trasladan que "no está solo" y que cuenta con el respaldo de quienes suscriben el texto. La recogida de adhesiones se canaliza a través de un formulario alojado en la plataforma Cryptpad.
La campaña se produce después de que la Diócesis de Pamplona y Tudela hiciera público un comunicado en el que se desmarca de las manifestaciones del párroco y subraya que se trataba de una opinión "estrictamente personal" que "en ningún caso representa ni es compartida por esta Iglesia diocesana". Según informó la Diócesis, el arzobispo, monseñor Florencio Roselló Avellanas, mantuvo un diálogo con el sacerdote para solicitarle explicaciones por unas declaraciones que considera "muy poco acertadas", tras el cual Aizpún eliminó su cuenta en X y pidió perdón personalmente al arzobispo, disculpas que ha querido hacer extensivas a la Iglesia y al conjunto de la sociedad.
Las palabras de Aizpún habían generado polémica en Huarte, donde ediles de Geroa Bai pidieron su relevo al frente de la parroquia, rechazo al que se sumaron también UPN y el vicepresidente foral, Javier Remírez (PSN-PSOE).








