Para demostrarlo, el informe Indicadores de intensidad digital de las pymes 2025 elaborado por el Observatorio Nacional de Tecnología y Sociedad (ONTSI), nos indica que el 74,2% de las pequeñas y medianas empresas españolas ya ha alcanzado un nivel básico de intensidad digital, situando a España ligeramente por encima de la media europea. Un adelanto que deja entrever cómo cada vez más negocios están incorporando herramientas tecnológicas capaces de optimizar su gestión y adaptarse a un entorno empresarial cada vez más digital.
Sin embargo, en este océano de transformación constante, surge una gran pregunta: ¿verifactu cuándo entra en vigor?, por no hablar de la factura electrónica obligatoria. La verdad es que no son pocas las empresas que han oído comentarios sobre ellos, pero todavía existen varias dudas que despejar sobre lo que significan realmente y cómo afectarán al día a día de los negocios.
Mirando más allá de la tecnología
Cuando se habla de digitalización fiscal, muchas personas piensan únicamente en sustituir el papel por archivos digitales. Sin embargo, los hechos muestran una realidad bastante más amplia.
Y es que las nuevas medidas pretenden que las facturas sean más seguras, fáciles de controlar y mucho más transparentes., además de agilizar los procesos administrativos y reducir los retrasos en los pagos entre empresas y profesionales.
La finalidad, en definitiva es crear un ambiente empresarial más eficiente, donde la información fluya de forma automática y los errores derivados de la gestión manual sean cada vez más escasos.
La factura electrónica será el pan de cada día
Así es, la factura electrónica será una de las premisas fundamentales para llevar a término esta transformación en las operaciones entre empresas y profesionales.
Esta medida forma parte de la conocida ley crea y crece, una normativa pensada para promover la creación de empresas, impulsar su crecimiento y combatir la morosidad comercial. Entre sus puntos más destacados sobresale precisamente la implantación progresiva de la facturación electrónica en las relaciones B2B.
Se puede decir más alto pero no más claro: todas las empresas deberán adaptarse a este nuevo modelo de facturación.
Para muchas organizaciones esto supondrá abandonar definitivamente excel o cualquier otra hoja de cálculo, amén de programas antiguos que ya no cumplen con los nuevos requisitos tecnológicos.
La importancia de anticiparse
Esperar hasta el último momento rara vez suele ser un buen plan cuando hablamos de cambios normativos.
Las empresas que comiencen a adaptarse con tiempo gozarán de la oportunidad de familiarizarse con las nuevas herramientas, formar a sus equipos y corregir posibles incidencias antes de que las obligaciones sean plenamente exigibles.
Sin perder de vista que la transición suele ser mucho más sencilla cuando se realiza de manera gradual que cuando se intenta implantar todo de golpe.
Es por este motivo, que son cada vez más los negocios que están revisando sus sistemas de gestión y sopesando soluciones preparadas para los nuevos requisitos legales.
¿Y, qué papel juega VeriFactu en todo este proceso?
Junto a la factura electrónica, otro concepto que asoma la cabeza es VeriFactu. Se trata de un sistema que forma parte de la estrategia de la Agencia Tributaria para garantizar la integridad y trazabilidad de las facturas emitidas por empresas y autónomos. Su objetivo no es otro que impedir modificaciones indebidas en los registros de facturación y facilitar un mayor control sobre la información fiscal.
A diferencia de lo que muchos creen, VeriFactu no sustituye a la factura electrónica. Se trata de dos iniciativas distintas que, aunque relacionadas, persiguen intereses diferentes.
Mientras la factura electrónica regula el formato y el intercambio de facturas entre empresas, VeriFactu se centra en los programas de facturación y en cómo se generan y almacenan esos documentos.
Las fechas que hay que tener presentes
Es importante señalar que tras las últimas modificaciones normativas, las fechas inicialmente previstas fueron aplazadas para facilitar la adaptación tecnológica del tejido empresarial español.
A día de hoy, las sociedades sujetas al Impuesto sobre Sociedades deberán cumplir con las nuevas exigencias a partir del 1 de enero de 2027. Por otro lado, los autónomos y el resto de contribuyentes tendrán hasta el 1 de julio de 2027 para amoldarse.
Sin embargo, "no conviene dormirse en los laureles". Aunque parezca que todavía queda tiempo, los expertos recomiendan iniciar cuanto antes los procesos de adaptación para evitar problemas de última hora.
Beneficios que muchas empresas ya están descubriendo
Debes saber que aparte de la obligación legal, la digitalización de la facturación también conlleva ventajas verdaderamente prácticas. Aquí te dejamos algunas de las más llamativas.
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Menor carga administrativa.
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Reducción de errores humanos.
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Mejor control documental.
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Mayor rapidez en la localización de facturas.
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Automatización de procesos repetitivos.
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Más seguridad en el almacenamiento de información.
Sin olvidar que, disponer de sistemas actualizados facilita el cumplimiento de futuras obligaciones normativas que puedan surgir en los próximos años.
Cómo prepararse desde hoy
La mejor forma de afrontar y enfrentar este cambio es realizar una revisión completa de los procesos actuales de facturación. Conviene estudiar qué recursos utiliza la empresa, si cumplen con los requisitos previstos por la normativa y qué necesidades concretas requiere cada negocio.
También resulta recomendable consultar con asesores fiscales o proveedores tecnológicos especializados que orienten sobre las soluciones más adecuadas para cada caso.
La adaptación no consiste únicamente en instalar un programa nuevo. Más bien se trata de implementar una forma de trabajar más eficiente que permanezca en consonancia con el futuro digital de la gestión empresarial.
Resumiendo, la transformación digital de la facturación en España es un paso inevitable hacia la modernización y como tal hay que verlo y saber sacarle provecho. Tanto la factura electrónica impulsada por la Ley Crea y Crece como los sistemas de facturación verificable asociados a VeriFactu son parte inrtegrante de una evolución que afectará a millones de empresas y autónomos. No obstante, lejos de considerarlo una carga administrativa adicional, es importante asimilarlo como una oportunidad para poner al día los procesos, mejorar la productividad y ganar competitividad de cara al futuro.






