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Álava envía ayuda humanitaria de emergencia al campamento saharaui de Dajla tras las inundaciones en Argelia

El Fondo Alavés de Emergencia moviliza 50.000 euros para facilitar refugio y desinfección a las 1.500 familias afectadas por las lluvias

  • Con esta dotación, se proporcionarán tiendas de emergencia y medios para la limpieza y desinfección del agua, contaminada por las lluvias torrenciales

El Fondo Alavés de Emergencia (FAE), integrado por la Diputación Foral de Álava y el Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz, ha aprobado una partida de 49.990 euros destinada a paliar los efectos de las inundaciones en el campamento de Dajla, ubicado en Tinduf (Argelia). Esta intervención responde a la petición de la Asociación de Amigas y Amigos de la RASD, tras las lluvias torrenciales que han desbordado los valles y anegado numerosas viviendas en la zona.

La ejecución de la ayuda se realizará mediante la Media Luna Roja Saharaui (MLRS), centrando los esfuerzos en dos ejes críticos: la provisión de tiendas de campaña para garantizar un techo provisional a quienes han perdido su hogar y la puesta en marcha de operativos de limpieza y desinfección del entorno afectado.

Crisis sanitaria y daños en las infraestructuras

En el campamento Dajla residen unas 17.500 personas cuya subsistencia depende casi en su totalidad de la asistencia internacional. Los temporales de finales de marzo no solo destruyeron las reservas de alimentos de cerca de 1.500 familias, sino que obligaron al cierre del hospital del campamento, centros comunitarios y escuelas.

Uno de los riesgos más graves identificados es la contaminación del agua potable y de los pozos de riego. El desbordamiento de las fosas sépticas ha provocado la filtración de aguas negras y materia fecal, elevando la amenaza de brotes de enfermedades gastrointestinales e infecciosas, especialmente por bacterias como la E. coli.

Vulnerabilidad en la hamada argelina

Las condiciones climáticas extremas han evidenciado la fragilidad estructural de estos asentamientos. Según explican los responsables de la gestión de la ayuda, "el agua estancada fomenta la proliferación de vectores de transmisión como las moscas, lo que pone en riesgo a toda la población expuesta a lodos y residuos".

La situación en Tinduf, una de las áreas más inhóspitas del desierto del Sahara, mantiene a unos 200.000 refugiados saharauis en un estado de precariedad desde 1975. Este nuevo envío de fondos busca ofrecer una respuesta rápida ante la pérdida total de bienes materiales y la necesidad de espacios seguros mientras se inicia la reconstrucción de las viviendas destruidas por el agua.

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