La consejera de Justicia y Derechos Humanos, María Jesús San José, junto al director de Gogora (Instituto de la Memoria), Alberto Alonso, han encabezado en la provincia de Badajoz el acto de entrega de los restos mortales de dos víctimas del franquismo. Los fallecidos, Juan Bernáldez Díaz y José Vivas Barrero, formaban parte del grupo de prisioneros que perdieron la vida en la antigua Prisión Central de Orduña entre los años 1939 y 1941.
Con estas dos nuevas identificaciones, ya son 31 las personas localizadas de un total de 93 cuerpos recuperados en las exhumaciones realizadas en el Cementerio de Orduña. Este proceso forma parte de los planes de memoria democrática para reparar el daño causado a las familias de los represaliados durante la posguerra.
Identificación y regreso a Higuera de Vargas y Alange
La jornada de ayer comenzó en el Ayuntamiento de Higuera de Vargas, donde los restos de Juan Bernáldez Díaz fueron recibidos por sus descendientes. Bernáldez, natural de Barcarrota y de profesión albañil, era militante de la UGT cuando fue sentenciado a 12 años de prisión. Falleció en marzo de 1941, a los 42 años de edad, tras un periplo carcelario que lo llevó desde el depósito de Olivenza hasta Bizkaia.
Por la tarde, la comitiva institucional se trasladó al cementerio de Alange para entregar los restos de José Vivas Barrero. Vivas, agricultor de profesión y padre de seis hijos, fue condenado por "auxilio a la rebelión". Tras pasar por las cárceles de Mérida y Castuera, fue trasladado a Orduña, donde murió el 21 de marzo de 1941 a los 67 años de edad.
Este acto de justicia reparativa subraya la importancia de la colaboración entre comunidades autónomas para el cumplimiento de la Ley de Memoria Democrática. Las labores en el cementerio de Orduña continúan siendo un referente en la recuperación de víctimas extremeñas que fallecieron en cautiverio en el País Vasco, permitiendo que, tras 85 años, estas personas puedan descansar en su lugar de origen.




