La Diputación Foral de Bizkaia, a través del Departamento de Acción Social, ha presentado los resultados de la ‘Encuesta de necesidades sociales de las personas de 50 y más años de Bizkaia’. Este informe, basado en 3.000 entrevistas domiciliarias, revela que la mayoría de este colectivo disfruta de una buena salud percibida, relaciones sociales sólidas y una elevada satisfacción vital. La diputada foral Amaia Antxustegi ha definido este estudio como una herramienta estratégica para anticiparse a los cambios demográficos y orientar las políticas públicas hacia un modelo que sitúe a las personas en el centro.
Bienestar, actividad y el valor de la comunidad
Los datos reflejan un escenario positivo en términos de cohesión social. El 72% de los encuestados valora su salud de forma positiva y el 85% siente que su vida tiene sentido. El tejido social es un pilar fundamental, con un 92% de personas que mantienen amistades activas y un 69% integradas en redes comunitarias de apoyo. Además, se observa una participación creciente en actividades culturales y en el uso de tecnologías digitales, consolidando un perfil de envejecimiento dinámico y conectado con el entorno.
El reto de las pensiones y la vulnerabilidad en edades avanzadas
Pese a la estabilidad actual, el estudio identifica una preocupación latente por el futuro de las pensiones, especialmente entre la población activa. No obstante, el punto de mayor atención se centra en los mayores de 80 años. En esta franja, la soledad, la dependencia y la brecha digital se intensifican: el 43% vive solo y cuatro de cada diez personas reportan un empeoramiento en su estado de salud. Ante esto, la institución apuesta por combinar políticas universales con respuestas específicas para la vulnerabilidad extrema.
Autonomía en el hogar y adaptación del entorno urbano
El deseo mayoritario de la ciudadanía en Bizkaia es permanecer en su propio domicilio el mayor tiempo posible, incluso en situaciones de dependencia. Sin embargo, la realidad de la vivienda presenta obstáculos, como la existencia de barreras arquitectónicas en edificios antiguos. La Diputación ha señalado la importancia de reforzar las ayudas domiciliarias y fomentar alternativas residenciales flexibles que permitan sostener los proyectos vitales diversos de la población mayor.
Digitalización inclusiva y atención presencial
Aunque el uso del smartphone está extendido, la gestión de trámites administrativos sigue siendo una barrera para los más longevos. Solo un 25% de los mayores de 80 años solicita cita médica online, y la mayoría sigue prefiriendo la atención presencial. La estrategia foral busca que la digitalización sea una herramienta de autonomía y no un factor de exclusión, garantizando siempre el acompañamiento humano en el acceso a los servicios públicos.




