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Berriozar celebra 35 años como municipio independiente con un homenaje a todos sus cargos electos desde 1979

Medio centenar de exconcejales y seis ex alcaldes se reunieron en el Salón de Plenos para conmemorar la desanexión de la Cendea de Ansoáin en 1991

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Foto de grupo en el hall del Ayuntamiento

Alcaldes de Berriozar

Koral Elkarrekin

Iker Mariezkurrena, en su discurso

Homenaje a José Mª Barrena

Homenajea a José Luis Campo

Homenaje a Estela Vasco

Homenaje a José Mª Goldaracena

Homenaje a Benito J. Ríos

Homenaje a Xabier Lasa

Homenaje a Raúl Maiza

Un pueblo que en 1900 tenía 170 habitantes y que hoy supera los 11.000 vecinos tuvo esta tarde su particular reencuentro con la historia. El Ayuntamiento de Berriozar celebró un acto institucional para conmemorar el 35º aniversario de su constitución como municipio independiente, con el Salón de Plenos convertido en escenario de un homenaje a quienes han ocupado alcaldías y concejalías desde las primeras corporaciones democráticas de 1979.

El alcalde, Iker Mariezkurrena, reivindicó la figura del cargo electo local como "un acto de generosidad mayúsculo" que implica poner la energía al servicio del vecindario. En su intervención, quiso destacar que la mayoría de las decisiones que han transformado el municipio se tomaron por unanimidad, por encima de diferencias ideológicas. "Hemos demostrado que somos capaces de construir puentes donde otros ven muros", afirmó.

Los concejales de Euskera y Cultura, Saioa Izura y Asier Costa, trazaron el recorrido histórico del municipio: desde aquel núcleo rural al pie del monte Ezkaba hasta "la sociedad vibrante, plural y solidaria" que es el Berriozar actual.

Del milagro demográfico a pueblo de acogida

La historia de Berriozar es, en buena medida, la historia de la industrialización navarra. Hasta 1967 el crecimiento fue casi nulo, pero entre 1968 y 1970 se produjo lo que el propio municipio califica de "milagro social": familias llegadas de la Ribera de Navarra, de la Sakana, y de comunidades como Andalucía —con especial presencia de Jaén—, Extremadura, Castilla y León o Galicia, se instalaron en el pueblo para trabajar en empresas como Argal, Inasa o Potasas, convirtiendo Berriozar en un bastión de la clase obrera navarra. Esa vocación de acogida continúa hoy con vecinos llegados de Marruecos, Colombia, Ecuador, Venezuela, Rumanía y Portugal.

Música e himno para cerrar la jornada

El acto no estuvo exento de emoción. El grupo de danzas Txori Zuri Dantza Taldea abrió el homenaje con piezas al txistu, y la Coral Elkarrekin Abesbatza interpretó el pasacalles Mendirik Mendi como reconocimiento al trabajo desinteresado de los homenajeados. El cierre correspondió a la actuación conjunta de la Banda de Música Doinua y la coral, que entonaron el Himno de Berriozar, con música de José Germán Antón y letra de Carmelo Urra.

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