El consejero de Industria, Transición Energética y Sostenibilidad, Mikel Jauregi, ha presentado esta mañana las "Zonas de actuación prioritaria del EVE hasta el 2030". Este plan estratégico marca una hoja de ruta para el despliegue de grandes instalaciones de generación eólica y fotovoltaica en Euskadi, con el objetivo de duplicar la capacidad actual de electricidad renovable y reducir la vulnerabilidad de la industria y los hogares ante choques externos.
La iniciativa contempla una coinversión público-privada de 80 millones de euros a través del Ente Vasco de la Energía. Con esta inyección económica, se prevé aumentar la potencia instalada en 450 MW, que sumados a los 300 MW proyectados en autoconsumo, permitirán elevar la ratio de generación propia del 7,9% actual hasta el 15% al final de la década.
Modelo EVE: despliegue racional y sostenibilidad ambiental
Para garantizar un crecimiento ordenado, el Gobierno Vasco aplica el denominado Modelo EVE, que establece criterios estrictos para la selección de ubicaciones. Este sistema prioriza zonas con alta viabilidad ambiental y urbanística, baja afección al entorno y, fundamentalmente, proximidad a la red eléctrica (a menos de 15 km de subestaciones) para minimizar la necesidad de nuevas infraestructuras de evacuación.
El consejero Jauregi ha subrayado que este despliegue será "realista y racional", buscando un impacto local positivo. La estrategia se apoya en tres mapas públicos que guían la inversión hacia áreas donde el recurso natural (viento o sol) es abundante y la viabilidad comercial está asegurada.
Proyectos tractores y el fin de la sequía eólica
Euskadi rompe así con dos décadas sin grandes desarrollos eólicos. Entre los proyectos que actuarán como motores de esta transición destacan el Parque Eólico de Labraza (40 MW) y la planta fotovoltaica de Ekienea (108 MW), que se convertirá en la mayor instalación solar del territorio.
Este impulso se enmarca en el eje de Autonomía Estratégica del Gobierno Vasco, dotado con 215 millones de euros para fortalecer la resiliencia energética. Aunque la producción renovable autóctona representaba apenas el 7,9% del consumo en 2024 —lejos de la media europea del 46,9%—, el crecimiento exponencial del autoconsumo, que ha pasado de 7 MW en 2020 a 193 MW en 2025, marca una tendencia positiva para alcanzar los estándares continentales antes de 2030.






