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Pamplona proyecta 100 viviendas protegidas en el Casco Antiguo para atraer población joven

El nuevo diagnóstico realizado sobre el Casco Antiguo de Pamplona servirá de base para su nuevo Plan de Vivienda para el periodo 2025-2035

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  • En 20 años se han rehabilitado 2.000 viviendas en un barrio en el que habitan 11.600 personas en 6.700 hogares, donde crecen los unipersonales muy fem

El Ayuntamiento de Pamplona ha presentado este lunes un diagnóstico detallado sobre la situación residencial del Casco Antiguo de Pamplona que servirá como base para elaborar el nuevo Plan de Vivienda 2025-2035, una estrategia municipal que busca ampliar la oferta de vivienda asequible, renovar el parque residencial y favorecer el relevo generacional en el barrio.

El estudio, elaborado entre septiembre y diciembre de 2025, analiza tanto la evolución del anterior plan de intervención puesto en marcha en 2005 como las actuaciones de rehabilitación pública y privada realizadas en las últimas dos décadas. Las conclusiones han sido presentadas en rueda de prensa por el concejal de Gobierno Estratégico, Urbanismo, Vivienda y Agenda 2030, Joxe Abaurrea, junto a la directora del área, Uxua Domblás, y la gerente de Pamplona Ciudad Habitable – Iruña Biziberritzen, Idoia Madariaga.

Entre las principales medidas destaca la previsión de construir 100 viviendas protegidas en la próxima década, destinadas principalmente a jóvenes y familias en proceso de emancipación. Según explicó Abaurrea, el objetivo es facilitar el acceso a la vivienda y asegurar el relevo generacional en un barrio que muestra síntomas de envejecimiento y pérdida de población joven.

Dos décadas de intervención pública y rehabilitación

El análisis recoge también la actuación municipal desarrollada en tres Zonas de Intervención Preferente del Casco Antiguo, donde la sociedad pública ha movilizado 224 inmuebles, de los cuales 193 han sido adquiridos. Estas intervenciones se concentran en ámbitos como las calles Carmen, Navarrería, Redín y Dos de Mayo; el entorno de la plaza de Santa Ana; y las calles Descalzos, Jarauta y Eslava.

En estas zonas se han completado cinco promociones de vivienda destinadas a realojos, que han permitido habilitar 52 viviendas. La inversión pública acumulada en estas actuaciones alcanza los 28,7 millones de euros en los últimos veinte años.

Paralelamente, la rehabilitación privada apoyada con ayudas públicas gestionadas por la Oficina de Rehabilitación de Pamplona ha permitido mejorar las condiciones de más de 2.000 viviendas a través de unos 343 expedientes tramitados desde 2005. No obstante, el estudio señala que los edificios con mayor complejidad técnica o social han quedado en gran medida fuera de estos procesos, generando un impacto desigual en la renovación del barrio.

Un barrio que envejece y con poca base juvenil

El diagnóstico alerta de la debilidad del relevo generacional en el Casco Antiguo. Aunque la edad media del barrio —44 años— se sitúa en niveles similares al conjunto de la ciudad, la base juvenil es claramente inferior, lo que limita la formación de nuevos hogares.

Actualmente se contabilizan unos 6.700 hogares, frente a los 6.544 que había en 2005, mientras que la población total apenas ha variado y se mantiene en torno a las 11.600 personas. En cambio, sí ha aumentado notablemente el número de hogares unipersonales, que han pasado del 40% al 45%, muy por encima de la media navarra, situada en el 29%.

El documento destaca además que los hogares unipersonales encabezados por mujeres duplican a los de hombres y que uno de cada cinco hogares con una o dos personas está formado por mayores de 65 años.

El precio de la vivienda, un obstáculo para emanciparse

Otro de los factores que explica la escasa presencia de jóvenes es el encarecimiento de la vivienda. Entre 2015 y 2024, el precio de la vivienda usada en el barrio aumentó cerca de un 50%, mientras que el alquiler se incrementó alrededor de un 63%, situando al Casco Antiguo entre las zonas más caras del mercado residencial de la ciudad.

Como consecuencia, el esfuerzo económico de los hogares para acceder a una vivienda ha pasado del 26% de la renta en 2015 a cerca del 39% en 2024. Este desequilibrio afecta especialmente a jóvenes y rentas medias, y se refleja en la caída de la tasa de emancipación juvenil, que ha descendido del 22,1% al 15,5% en ese mismo periodo.

Un parque residencial con déficits estructurales

El estudio señala también importantes carencias en el parque edificatorio del barrio. Entre el 70% y el 80% de los edificios se levantan sobre parcelas estrechas tradicionales, lo que dificulta su adaptación a las exigencias actuales de habitabilidad. Además, alrededor de la mitad de las viviendas carecen de ascensor y más del 70% presentan un aislamiento térmico insuficiente.

Estas deficiencias se traducen en mayores costes energéticos y afectan especialmente a la población más envejecida y vulnerable, convirtiendo el estado de los edificios en un factor determinante para la permanencia de los vecinos.

Cuatro ejes para la regeneración del barrio

A partir de este diagnóstico, el nuevo Plan de Vivienda del Casco Antiguo 2025-2035 se estructurará en cuatro grandes líneas de actuación: reforzar la promoción pública de vivienda en zonas prioritarias, impulsar la rehabilitación integral del parque residencial, mejorar el acompañamiento técnico a las comunidades de propietarios y explorar nuevas fórmulas de colaboración público-privada para intervenir en edificios o manzanas complejas.

El plan forma parte de una estrategia más amplia de regeneración urbana que busca mantener el carácter residencial del Casco Antiguo, mejorar su habitabilidad y reforzar la cohesión social en el centro histórico de la ciudad.

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