Antxón Alonso, empresario vinculado a Servinabar y al ex dirigente socialista Santos Cerdán, aparece ya en el punto de mira de los investigadores por su relación con Forestalia en las diferentes derivadas del caso Cerdán‑Koldo‑Ábalos y la nueva operación sobre contratos de renovables en Aragón y Navarra.
La Guardia Civil ha registrado en las últimas semanas la sede de Forestalia en Zaragoza y varias de sus filiales en el marco de una causa por presuntas irregularidades en la tramitación de proyectos eólicos y fotovoltaicos, especialmente en la provincia de Teruel. En esta operación se han producido al menos seis detenciones, entre ellas la de un ex alto cargo del Ministerio para la Transición Ecológica que habría facilitado los expedientes a cambio de contraprestaciones económicas.
Según las diligencias, Forestalia habría resultado beneficiada por resoluciones administrativas que agilitaron o mejoraron las condiciones de sus proyectos renovables, un esquema que los investigadores conectan con la red político‑empresarial que ya se indaga en el caso Cerdán‑Koldo‑Ábalos por el cobro de comisiones en contratos públicos.
Los nexos de Antxón Alonso con Forestalia
Antxón Alonso, dueño de la empresa navarra Servinabar 2000 y viejo conocido de la Unidad Central Operativa (UCO) por su amistad y negocios con Santos Cerdán, figura en los informes como uno de los empresarios que habría trabajado para Forestalia como intermediario y asesor. Distintos medios sitúan a Alonso como "empresario estrella" del ex secretario de Organización del PSOE, con encargos para gestionar proyectos ante el Gobierno de Navarra y el Ministerio de Transición Ecológica en beneficio de compañías de renovables, entre ellas Forestalia.
De acuerdo con estas informaciones, Servinabar, la sociedad de Alonso, aparece relacionada con Forestalia en varios frentes: la tramitación de una autopista eléctrica de unos 270 kilómetros entre Aragón y el País Vasco y el impulso de parques eólicos y plantas solares, la mayoría en territorio aragonés. La hipótesis policial es que esta estructura empresarial habría servido para canalizar comisiones y pagos por gestiones políticas, un patrón que la UCO ya investiga en otras adjudicaciones vinculadas a la trama Cerdán‑Koldo.
Reuniones con gobiernos de Navarra y contactos políticos
Heraldo de Aragón ya reveló al poco de estallar el caso Cerdán que Alonso participó en al menos una reunión oficial en la sede del Gobierno de Navarra entre directivos de Forestalia y el consejero de Desarrollo Rural, José María Aierdi, en un contexto de negociaciones sobre proyectos energéticos.
Otras informaciones añaden que el socio de confianza de Cerdán estuvo en un encuentro celebrado en el Palacio de Navarra con el vicepresidente Félix Taberna, el presidente de Forestalia, Fernando Samper, y altos directivos de la firma, un cónclave que la UCO interpreta como un ejemplo de cómo el lobby empresarial se abría paso en las instituciones navarras.
Del caso Cerdán‑Koldo‑Ábalos a la investigación medioambiental
La figura de Antxón Alonso ya estaba judicializada por su presunta participación en la trama que se investiga en el Tribunal Supremo sobre contratos vinculados a José Luis Ábalos y al ex asesor Koldo García, donde se le atribuye el papel de socio o pieza clave en la empresa Servinabar, considerada un posible vehículo para comisiones. En esa causa, Alonso negó que Cerdán fuera realmente su socio y descargó la responsabilidad en García como comisionista, pero admitió la firma de un documento para hacer efectiva esa sociedad nunca consumada.
Ahora, las pesquisas medioambientales en torno a Forestalia y los supuestos favores obtenidos en la tramitación de renovables sitúan de nuevo al empresario en el centro del huracán, como presunto intermediario entre el grupo aragonés y cargos del Ministerio de Transición Ecológica y del Gobierno de Navarra. Los investigadores tratan de encajar ambas piezas –la trama de contratos estatales y la de proyectos de renovables– en un mismo mosaico de influencias políticas, favores administrativos y mordidas canalizadas a través de sociedades vinculadas a Alonso y su círculo.
Un entramado bajo la lupa judicial
La UCO trabaja con la hipótesis de una red societaria en la que empresarios como Antxón Alonso y grupos como Forestalia se habrían servido de su proximidad a dirigentes socialistas para orientar decisiones clave en materia de infraestructuras, energía y obra pública. Las declaraciones del ex alto funcionario de Transición Ecológica detenido en el llamado "caso Forestalia", que sitúan a Alonso en reuniones para diseñar una estructura opaca destinada al cobro de comisiones, han elevado la presión judicial sobre el empresario y el conglomerado renovable aragonés.
A la espera de nuevas imputaciones formales y de la evolución de las diligencias, el nombre de Forestalia queda definitivamente asociado a la macrocausa de corrupción que ya sacude al PSOE y al entorno de Santos Cerdán, con Antxón Alonso convertido en una pieza clave para entender la conexión entre las renovables, la política y el negocio de las comisiones.







