En un pequeño piso del casco antiguo de Pamplona, lejos de los focos y de los grandes estudios, comenzó a gestarse una canción que hoy busca algo más que sonar bien: quiere hacer pensar. Así nació “Donde el alma vibra”, el nuevo tema de Adrián Moreno junto a Kutxi Romero, una pieza que combina rock y reflexión en torno a una idea sencilla pero poderosa: escuchar al otro para entender el mundo.
El origen del tema es tan íntimo como honesto. Adrián Moreno llevaba tiempo dándole vueltas a un riff de guitarra que parecía pedir su momento. Pero la chispa definitiva no fue solo musical. Fue también una reflexión personal: muchas de las lecciones más valiosas que ha aprendido en la vida —reconoce— han llegado al escuchar a personas con pensamientos muy distintos a los suyos. De ahí surgió la semilla de una canción que señala a uno de los grandes males de nuestro tiempo: la falta de cultura entendida como curiosidad, diálogo y apertura.
A partir de ese punto, la canción comenzó a tomar forma. Entre cambios, revisiones y escuchas compartidas con su círculo más cercano, Moreno fue comprobando algo que todo compositor espera: que la música conecta. El mensaje empezaba a resonar en quienes la escuchaban.
Desde el inicio hubo una voz que el propio Adrián tenía en mente para acompañar la suya: la de Kutxi Romero, cantante de Marea y una de las voces más reconocibles del rock estatal. Admirador confeso de la banda navarra, Moreno intuía que el timbre áspero y poético de Kutxi encajaría con la atmósfera del tema. El proyecto empezó a tomar cuerpo cuando se puso en contacto con Alberto Porres, de Studios K, y decidió llevar la canción al estudio.
Allí se sumaron tres músicos de confianza: Daniel Corsino a la guitarra, Josu Bermejo al bajo e Iker Sesma a la batería. Entre todos terminaron de redondear una canción que creció en intensidad y carácter. El paso final llegó con la colaboración de Kutxi Romero, que aporta su voz como un cierre natural al espíritu del tema.
El resultado es “Donde el alma vibra”, una canción que no solo busca emocionar, sino también invitar a la reflexión. Su mensaje es claro: abrir la mente, escuchar ideas diferentes y entender la cultura como una herramienta fundamental frente a actitudes como el racismo, la homofobia o la xenofobia.
Porque, a veces, todo empieza con algo tan sencillo como un riff de guitarra… y la voluntad de escuchar.




