El atún rojo del Atlántico (Thunnus thynnus), una de las especies de mayor valor económico y ecológico del mundo, está modificando su distribución geográfica como respuesta directa al cambio climático. Según un estudio internacional liderado por el centro tecnológico AZTI, el aumento de la temperatura del agua empujará a estos ejemplares hacia latitudes más altas durante el siglo XXI, buscando aguas más frías y productivas en el norte de Europa, Groenlandia y el Atlántico nororiental.
Riesgo para la reproducción en el Mediterráneo
La investigación, publicada en la revista Fish and Fisheries, lanza una advertencia sobre las dos principales áreas de desove de la especie. En un escenario de altas emisiones, la idoneidad del mar Mediterráneo para la reproducción podría reducirse un 27%, mientras que en el golfo de México el descenso alcanzaría un alarmante 70%. Estos cambios comprometerían el éxito reproductivo a largo plazo, ya que las aguas tradicionales podrían volverse demasiado cálidas para los adultos.
Maite Erauskin-Extramiana, investigadora de AZTI y autora principal, señala que el atún rojo posee capacidad de adaptación, pero el calentamiento está alterando el equilibrio entre las zonas de alimentación y cría. El estudio revela que presas como la sardina, la caballa o el calamar también se desplazan hacia el norte, creando nuevas "zonas refugio" en regiones boreales donde el atún y su alimento volverán a solaparse.
Hacia una gestión pesquera flexible
Ante este escenario, los expertos subrayan la necesidad de integrar los efectos del clima en la gestión pesquera internacional. Al tratarse de una especie que no respetará las fronteras tradicionales, la sostenibilidad de la industria dependerá de sistemas de administración más dinámicos. El trabajo, apoyado por el Ministerio de Ciencia e Innovación y diversos proyectos europeos, utiliza modelos avanzados para anticipar estos movimientos y proteger tanto la biodiversidad marina como los medios de vida vinculados a su captura.






