El Gobierno Vasco, la Diputación Foral de Gipuzkoa y el Ayuntamiento de Aretxabaleta han inaugurado un centro sociosanitario que supone un cambio de paradigma en la atención a la tercera edad. El proyecto piloto, denominado POBA (Pertsonen Ongizatea Begirada Anitzetik), unifica en el mismo edificio del centro de salud de Osakidetza tanto la asistencia médica como los servicios sociales municipales, permitiendo un enfoque preventivo y personalizado.
El consejero de Salud, Alberto Martínez, y la diputada general, Eider Mendoza, han destacado que este modelo busca anticiparse a situaciones de dependencia mediante una valoración integral que abarca aspectos físicos, cognitivos y sociales. Para ello, se ha realizado un estudio previo sobre 1.272 residentes mayores de 70 años en la localidad, identificando perfiles frágiles y dependientes para asignarles un único plan de atención individualizado.
Innovación en el espacio y la gestión
La infraestructura, que ha contado con una inversión cercana a los 5 millones de euros, cuenta con más de 2.000 metros cuadrados. Mientras que las tres primeras plantas albergan medicina de familia, enfermería y pediatría, la última planta está reservada exclusivamente para los servicios sociales. Esta proximidad física facilita la coordinación directa entre profesionales y evita duplicidades asistenciales, situando a la persona como sujeto activo de sus cuidados.
Respuesta al reto del envejecimiento
La iniciativa, impulsada también a través de la Fundación Adinberri, nace con la vocación de extenderse a otros municipios de Euskadi. El objetivo final es reducir las institucionalizaciones evitables y fomentar la autonomía de las personas mayores mediante la detección precoz de riesgos como la soledad, el deterioro cognitivo o la polifarmacia. Con este centro, Aretxabaleta se convierte en el referente de un modelo de cuidados más humano, eficiente y conectado con la comunidad.






